El fresco se encuentra en una capilla de la basílica de San Lorenzo in Lucina, a pocos metros de la sede del gobierno, en pleno corazón de Roma, donde se han llevado a cabo recientes trabajos de restauración, precisa el diario La Repubblica, que reveló la noticia.
A la derecha de un busto de mármol de Umberto II de Saboya, último rey de Italia, un ángel que sostiene un pergamino con un mapa de Italia presenta rasgos muy similares a los de la jefa del gobierno ultraconservador italiano.
La restauración estuvo a cargo de Bruno Valentinetti, un hombre que se define como sacristán y decorador y que es “un voluntario que está en la iglesia todas las mañanas de 8 a 12", cuyo nombre ha quedado grabado en una inscripción en latín: “Instauratum et exornatum, Bruno Valentinetti d. C. MMXXV”, indica el diario La Repubblica.
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El artista voluntario negó ante la prensa haber querido retratar a Meloni, asegurando que solo restauró el fresco original de manera idéntica: “El parecido con Meloni lo veis vosotros, yo sólo he recalcado la figura que había antes”, dijo Valentinetti entre risas, aseguran varios medios.
Tras conocer la noticia, el párroco de la basílica explicó al mismo diario que había ido a la iglesia a comprobar si era cierto y que a él “también le parece Giorgia Meloni”, pero no ve “nada malo en haber retratado a la primera ministra”.
“Quizás Bruno Valentinetti, el restaurador, no sea precisamente un hombre de izquierdas. Pero no es pintor de casas, y es muy bueno”, afirmó.
“Estas son las almas del purgatorio. En las iglesias hay los peores bustos, y no todos son santos. Esto no significa que Meloni esté en el purgatorio, ni que sea una santa. Cada uno se inspira en quien quiere”, añadió el sacerdote, que fue quien encargó la obra a Valentinetti.
La polémica pareció divertir a la mandataria, que publicó en Instagram la foto de su supuesto retrato con el comentario: “No, realmente no me parezco a un ángel”.
“Inaceptable” para la oposición
El opositor Partido Demócrata tachó de “inaceptable” que el rostro de Meloni apareciera en la restauración, en una nota de su portavoz en la comisión de cultura de la Cámara de los diputados, Irene Manz.
“Pedimos que el ministro de Cultura, Alessandro Giuli, active inmediatamente la superintendencia de Roma en relación con la noticia publicada por La Repubblica sobre la restauración de la basílica de San Lorenzo in Lucina”, dijo Manz, pese a que el párroco defiende que la superintendencia no tiene competencia en este caso.
“La hipótesis de que una intervención de restauración en un bien protegido pueda haber producido una imagen atribuible a un rostro contemporáneo representa una violación potencial y grave del Código de Bienes Culturales y Paisajísticos, que prohíbe las alteraciones arbitrarias, las personalizaciones y las intervenciones que no se basen estrictamente en criterios científicos e histórico-artísticos”, añadió Manz.
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San Lorenzo en Lucina es una plaza histórica de Roma, centro de la política romana, ya que está cerca de la Cámara de los diputados y allí se encontraba la histórica oficina de Giulio Andreotti, y también estuvo la sede de Forza Italia.
En la basílica se encuentra el monumento funerario del soberano, acompañado de una inscripción que recuerda cómo Humberto II, “cristianamente resignado a la voluntad divina”, pues prefirió el exilio a la guerra civil.
Tras la solicitud de varios miembros de la oposición de centroizquierda de que interviniera el ministro de Cultura, Alessandro Giuli, el ministerio indicó haber encargado una inspección del fresco para “determinar la naturaleza de los trabajos realizados” y decidir qué acciones tomar.
Fuente: EFE y AFP.