Sergio Cáceres Mercado
caceres.sergio@gmail.com
Si bien la historia de un villano que se va volviendo bueno a lo largo de una relación obligada con los chicos ya no es una historia que se precie de original, sin embargo, Mi villano favorito logra salvar esta leve falencia con unos detalles que la elevan por encima de las demás.
El filme logra crear una atmósfera que nos recuerda a las series de los 70, con una tecnología altamente especializada y una arquitectura minimalista. En este contexto, también habla muy bien de la dirección de arte, la vestimenta del villano protagonista: sobrio y elegante, con cierto aire afrancesado. La banda sonora no se queda atrás.
La principal fortaleza de la cinta son los gags y chistes que se suceden exitosamente, como buena comedia familiar. Como ya es habitual, vemos humor negro, pero a la vez ternura, situaciones clownescas y chiste fino de salón. Esto la convierte en una película para toda la familia, al llegar a todos los niveles en sus distintos registros. Hay que resaltar la traducción latina que siempre acierta en poner la voz a los distintos personajes, sin desentonar en esa delicada relación entre la imagen y el sonido. La aparición de los pequeños ayudantes del villano son lo principal, pues su cómica presencia va a tono con su cuasi-inentendible lenguaje que hace las delicias de todos. Mi villano favorito es una excelente opción -junto a Toy Story 3- para estos días en que los niños y niñas son los homenajeados.