El Paraguay tiene que ser un país realmente independiente. “Tenemos que tener una posición propia, una personalidad propia como nación. No tiene ningún sentido, no me resulta nada simpático zafarme de unos regazos e ir a caer en otros regazos”,
dijo monseñor Claudio Giménez, en lo que se entendió como una vedada crítica a la inclinación del Ejecutivo hacia el proyecto bolivariano del presidente venezolano, Hugo Chávez.
“Estamos recordando el próximo año el Bicentenario de la Independencia de nuestra patria. ¿De qué vamos a independizarnos ahora?, es la pregunta”, resaltó e invitó a centrar la atención en aquellos valores que resaltan en los símbolos patrios, en nuestro escudo nacional y en nuestro Himno: la libertad, la paz y la justicia
la unión e igualdad.
“Desde nuestra infancia se nos deben inculcar estos valores, para que podamos ir construyendo juntos una verdadera convivencia democrática”, subrayó.
En vísperas de cumplirse 200 años de Independencia como nación libre y soberana, el obispo formuló un especial llamado a los jóvenes, para que “sean factores de cambios radicales en el modo de pensar y de vivir de nuestro pueblo. Pero, para bien”. También les instó a inyectar al Paraguay la novedad del mensaje de Jesucristo, colaborando con sus parroquias.