22 abr. 2026

Un exvillano con cientos de simpáticos hijitos amarillos

Por Sergio Cáceres Mercado

Foto: UH Edicion Impresa

Foto: UH Edicion Impresa

caceres.sergio@gmail.com

Como ya todos los trailers lo preanunciaban, son los minions, de color amarillo, el principal sostén de esta segunda entrega de Mi villano favorito. Si en la primera tenían un papel secundario, ahora están ahí cerca del exvillano Gru, casi disputándole el protagónico.

Aquella vez que conocimos a Gru, lo descubrimos como un villano que cede al encanto de tres niñas a las que adopta como hijas: Margo, Edith y Agnes. Había pasado de ser una de las mentes más brillantes y efectivas para las acciones delictivas a ser, por elección propia, un padre dedicado al cuidado de sus hijas. Ahora lo encontramos en plena transformación de su “empresa” y dedicado de lleno a su nueva tarea.

Sin embargo, el pasado lo ata. Un caso internacional lo obliga a entrar de vuelta en acción, pero esta vez no como delincuente sino como un espía encubierto. Este papel lo desempeña al lado de Lucy Wilde, una superagente de habilidades letales y personalidad delirante.

La nueva aventura de Dru no tiene nada de extraordinaria. Se desarrolla dentro de unos elementos clásicos y que le dan una previsibilidad demasiado evidentes. La trama se desarrolla de una manera intercalada, en la que se insertan una serie de gags en que los minions hacen de las suyas. La introducción de estas cápsulas cómicas hace que la película sea una comedia, aunque sui generis por depender de estos pequeñitos amarillos y sus torpezas.

Las tres niñas de Dru también tienen sus pequeñas intervenciones y le dan el mismo ingrediente de la primera entrega: ternura. La aparición de Lucy en la vida de Dru es para llenar un vacío más que evidente y que preanuncia una tercera entrega.

En lo que a la técnica de animación se refiere, en nuestra opinión esta saga es la que ofrece uno de los mejores manejos del gesto corporal. Fijense nada más en cómo se mueven los distintos personajes de acuerdo a las situaciones que atraviesan. Hay un cuidado incluso en los mínimos detalles, siempre teniendo en cuenta que lo caricaturesco tiene un rol fundamental en este tipo de realizaciones animadas.

La familia está completa, y los cientos de hijos adoptivos de color amarillo del exvillano Dru invitan a toda la familia en estas vacaciones para una hora y media de pura risa. Vale la pena verlos.