Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE
Los pintorescos carteles aparecieron en las principales calles de Ciudad del Este. Un hombre descalzo, de aspecto popular, camisa y pantalones arremangados, sombrero pirí, sonriendo con un gesto pícaro, junto a la leyenda: “Kelembu intendente CDE”.
Muchos creyeron que se trataba de una broma, de una promoción comercial o de algún espectáculo cómico. Pero al ver al mismo hombre de la foto repartiendo volantes en la vía pública, entendieron que era, en todo caso, un candidato peculiar en el escenario de la política esteña.
"¿Mbaeteko Soy Kelembu, candidato a intendente de Ciudad del Este. No prometo milagros. Es más, no tengo experiencia de cómo administrar una Municipalidad, pero prometo escuchar tu reclamo, no esconderme de vos, no jugar ni aprovecharme de tu necesidad, administrar bien tu dinero con transparencia y reinvertirlo en lo que más necesitás y todos necesitamos”, pregona Celso Miranda.
Casi nadie le llama por su verdadero nombre. “El apodo Kelembu me lo puso la gente en la campaña anterior, cuando me veían recorrer los barrios en un carrito tirado a caballos, tipo karumbé. ¡Koa la ñane candidato kelembú hina!, me gritaban. Ahora ya todos me identifican así, y la gente vibra, los niños hacen fiesta cuando me ven en los barrios”, destaca.
Kelembu se traduce del guaraní popular como “algo poco serio”, pero Miranda asegura que para él no es un apodo despectivo, y lo lleva con orgullo “porque representa al pueblo, a la gente trabajadora y sencilla, a esa mayoría a la que los políticos solo tienen en cuenta a la hora de pedirles su voto y después se olvidan”.
Miranda nació en CDE, en el seno de una familia muy pobre. “A temprana edad quedé huérfano de padre y tuve que salir a trabajar como lustrabotas, canillita, chipero, limpiacoches, y ambulante vendiendo linternitas, yo-yo luminoso, la pomadita china conocida como levanta pau, camisiña musical y finalmente me hice mesitero, para mantener a mi mamá viuda y mis hermanitos”, cuenta el candidato, con su peculiar lenguaje popular fronterizo.
Se convirtió en empresario y hoy es dueño de uno de los locales más conocidos en el ramo de la venta y representación de productos de informática. “Que hoy me vaya bien no significa olvidarme de la gente que necesita”, alega.
Kelembu es colorado, pero dice estar desencantado de los dirigentes de su partido.