KIEV
Miles de muertos, un final abierto y un lento camino diplomático marcan la guerra entre Rusia y Ucrania, que hoy entra en su quinto año. A continuación, un repaso sobre la situación en la que se encuentra el conflicto, el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Muertos. Tras años de combates y bombardeos, se desconoce con certeza el número de muertos.
Según el último recuento de la ONU en 2025, cerca de 15.000 civiles han muerto y 40.600 han sido heridos en territorio ucraniano, aunque la cifra real es “probablemente considerablemente más alta”, sobre todo por la dificultad de acceder a las zonas ocupadas.
Los ataques ucranianos contra regiones fronterizas rusas han dejado centenares de muertos, según las estimaciones.
Del lado militar, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski reconoció a inicios de febrero la muerte de 55.000 militares desde 2022, un número considerado muy subestimado debido a las decenas de miles de desaparecidos.
Rusia guarda silencio sobre sus bajas, pero se calculan en más de 117.000, según el servicio ruso de la BBC y el medio ruso Mediazona, basados en datos de acceso público.
El estadounidense Center for Strategic and International Studies (CSIS) citó hasta 325.000 soldados rusos y entre 100.000 y 140.000 militares ucranianos muertos desde 2022.
Cerca de 6 millones de ucranianos están refugiados en el extranjero, según la ONU.
Destrucción. La guerra ha arrasado extensos territorios, sobre todo en el este de Ucrania, donde ciudades enteras como Bajmut y Toretsk se encuentran en ruinas.
Los ataques rusos contra infraestructuras energéticas han devastado la red ucraniana, privando a millones de personas de calefacción y electricidad. Alrededor de 20% del territorio ucraniano está contaminado por minas, según la ONU.
El costo total de la reconstrucción de Ucrania se calcula en más de 558.000 millones de dólares en la próxima década, según una evaluación conjunta del Gobierno ucraniano, la UE, el Banco Mundial y la ONU.
En el frente. Tras importantes movimientos de tropas de cada parte en 2022 y 2023, el conflicto se ha transformado en una guerra de desgaste, con avances lentos y costosos bajo la amenaza omnipresente de los drones.
Rusia ocupa cerca de 20% del territorio ucraniano, del cual cerca de un tercio ya estaba bajo control de las fuerzas rusas o prorrusas antes de 2022.
La mayoría de los combates se desarrollan en el Donbás, gran cuenca industrial del este de Ucrania donde el Ejército ruso ha tomado casi toda la región de Lugansk y cerca de 83% de la de Donetsk, según un análisis de la AFP basado en datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), un centro de reflexión en Estados Unidos.
Las fuerzas rusas ocupan también grandes extensiones en las regiones meridionales de Jersón y Zaporiyia, y pequeñas partes de las de Sumi (norte), Járkov (noreste) y Dnipropetrovsk (centro).
diplomacia lenta. Rusos y ucranianos negocian desde 2025 un cese de las hostilidades, bajo el impulso del presidente estadounidense Donald Trump. Se han celebrado varias rondas de negociaciones en Estambul, Abu Dabi y Ginebra sin alcanzar avances tangibles.
Uno de los problemas claves es la cuestión de los territorios. Rusia quiere que las fuerzas ucranianas se retiren de las zonas bajo su control en la región de Donetsk, lo que Kiev rechaza.
- 558.000 millones de dólares costará la reconstrucción en Ucrania durante la próxima década, según ONU, UE y BM.