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Tuvo para ganar

Paraguay quedó con un sabor agridulce al igualar 1-1 ante Argentina. El domingo se juega la clasificación ante Colombia.

Así como apuntamos que se cometieron errores tácticos ante Qatar, ante Argentina, Eduardo Berizzo tuvo una lectura muy clara de lo que se debía realizar para anular las virtudes del juego rival y sacar provecho de sus falencias.

Y lo más importante, el DT no dudó para cerrar el partido cuando la situación del juego así lo recomendaba.

ASÍ Sí. Lo primero que se mostró en este juego fue coordinación en los trabajos defensivos, del medio hacia atrás. Los volantes mordieron cada centímetro y cerraron esos espacios donde Messi podría hacer muchísimo daño. El 10 albiceleste fue bien contenido, no pesó y a partir de ahí el rival se nubló futbolísticamente.

Cuando por algún movimiento se vio rebasado un volante, siempre aparecieron los defensores para cubrir la espalda. Para ello fue clave la concentración y la determinación para salir a pelear cada pelota.

De todo ese buen trabajo defensivo nacieron las primeras salidas ofensivas. En principio costó conectar con Santander, quien debía aguantar el balón y descargar sobre los volantes que llegaban por los tres frentes. Las veces que se logró esa conexión y se ganó por los costados, se hizo mucho daño y se llegó al gol.

maldito VAR. En la complementaria Argentina llegó con peligro una sola vez, y como ya se hace costumbre en esta Copa apareció el VAR en esa jugada para darle una mano a la Albiceleste.

Virtud del equipo fue no haber perdido la cabeza con el empate. Se continuó con la misma idea y se volvió a dañar de contra. Derlis tuvo en sus pies la victoria, pero apareció la figura de Armani para desviar el penal, dejarnos con las ganas del triunfo, pero con la satisfacción de ver una Selección más compacta y con una intención de juego clara.

La figura
Miguel Almirón
El volante albirrojo se ubica en lo más alto de un podio que lo completan Iván Piris y Richard Sánchez. Almirón marcó diferencia con su velocidad y en todo momento se sacrificó para marcar.

Lo que el VAR no quiso ver
El Video Arbitraje (VAR) no vio o no quiso ver la violenta patada de Armani a Derlis González, que debió ser tarjeta roja directa para el arquero y no simplemente la cómplice amarilla del brasileño Wilson Sampaio. El juez tampoco pidió ver las imágenes para tener, quizás, mayores elementos para juzgar la furibunda patada.
En el penal de Argentina, la imagen que transmite la tevé no fue contundente y salvo que la organización tenga la imagen más clara, nunca se vio una mano clara de Iván Piris como para justificar dicha sanción.
Otro punto discutible y criticable al juez fue la omisión de la tarjeta amarilla al defensor argentino Otamendi al cometer el penal contra González. El paraguayo se abría con balón dominado en el área rival, solitariamente hacia la portería, con posibilidad de gol, cuando el central lo cruzó desde atrás. Se mereció la tarjeta. Esto sumado a que luego Otamendi fue amonestado por una entrada muy brusca contra Almirón.

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