No sé por qué aquella expresión del ministro de Obras, Efraín Alegre, “estamos buscando la fórmula perfecta dentro del oficialismo para las elecciones presidenciales del 2013" (jueves 17, febrero, 2011, diarios ABC, Última Hora y La Nación) se me quedó impregnada en la retina, pero más asociada a una pócima mágica que a una dupla ganadora.
Ayer, al releerla en una página de internet que me habían enviado como muestra de “frases del día” copiadas a Última Hora (entre paréntesis dicen que las cosas buenas no se copian sino que se imitan), ella (la frase, no la copia) me remitió a lo mismo...
Un enorme caldero negro, sobre lenguas de rojo fuego atizado por oscuras manos que salen de un aquellarre de brujos y brujas.... dos vueltas a la izquierda, una a la derecha, una pizca de amoniaco, otra de sal, esencia de mandrágora para seguir dando vueltas de derecha a izquierda.
Ojos de sapo, alas de murciélago negro, cola de lagartija, una medida de eléboro, otra de adormidera, algo de cannabis, amapola y ¡zas! el encantamiento en busca del anhelado dúo está listo.
El resultado: por de pronto duplas que crecen como hongos. Efraín Alegre-Caballero Vargas; Federico Franco-Esperanza Martínez; Efraín Alegre- Marys Llorens; Bareiro Spaini-Blas Llano, etc.
En fin, la lista es interminable y sus integrantes tan disímiles entre sí como lo pueden ser las pócimas mágicas de cualquier brujo o bruja de ayer, de hoy o de siempre.
La cuestión, sin embargo, es mucho más sencilla y simple y antes que buscar fórmulas perfectas el oficialismo lo que debe hacer es recuperar lo que ha perdido, la confianza del electorado.
¿Cómo hacerlo? Trabajando en serio y seriamente. El presidente de la República, ahora que ya tiene su ansiada fotografía con sus ídolos de juventud (Los hermanos Castro), debe dar vueltas, no al caldero, sino a las tuercas de su gabinete para que mejoren su gestión.
Hace tiempo que se acabó el encantamiento de lo novedoso (el cambio tan anhelado). Todos sus ministros, ministras y colaboradores y él mismo están ya muy vistos, como dicen los españoles.
Es decir, sabemos lo que podemos esperar de ellos, pero sobre todo lo que no podemos esperar ya. De manera que el “caldo del éxito” tras el cual van tiene que ser: trabajo eficiente, más trabajo eficiente y nada más que trabajo eficiente (y por supuesto, el esperado toque de honestidad).
Que no les ocurra lo que a las brujas y brujos de antaño, cuyos vuelos nocturnos y fantásticas visiones había sido eran resultados de sus propias pócimas, todas por cierto repletas de “plantas alucinógenas que, mezcladas con grasa, penetraban por los poros de su piel, tras frotarlas enérgicamente” lógicamente ¡volaban y vaya que lo hacían! (Yerbasana.cl)