Este 1 mayo se celebra el Día del Trabajador, fecha que además de recordación de lucha reivindicativa se trata en sus orígenes de un homenaje a los sindicalistas estadounidenses ejecutados tras protestas que buscaban el respeto de las ocho horas de jornada laboral.
La recordación se extendió luego a otros países, y los trabajadores además de tomarse un día libre por el feriado, reivindican sus derechos laborales.
En Paraguay se resaltan dos avances en el sector: la creación de un Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social; además de una instalación de la mesa de diálogo, herramienta fundamental para el fortalecimiento de la democracia, según el ministro Guillermo Sosa.
La informalidad sigue siendo una de las constantes de la realidad laboral en Paraguay, ya que de esta forma se evita el pago de impuestos y un seguro social a sus empleados.
Al respecto, Sosa dijo a ULTIMAHORA.COM que la mejor manera de hacer frente a esta problemática es ofrecer mayores beneficios al sector formal, de tal modo que el hecho de ser legal tenga costos inferiores a ser informal, a través acceso a créditos con bajas tasas de interés.
Reajuste del salario mínimo no beneficia a funcionarios públicos
Pese a que el Gobierno accedió al reajuste del salario mínimo en un 10% (a G. 1.824.000) al sector privado, esta suba no beneficiará a funcionarios públicos, aclaró el secretario de Estado. Argumentó que si se llega a pagar más por salarios, ya no habrá capital para las infraestructuras que necesita el país.
“Tenemos que buscar mayor eficiencia en el Estado, si no, no vamos a estar cumpliendo con lo que pide la sociedad”, manifestó.
El reajuste actualmente beneficia a 428.000 personas que operan en el sector formal y que percibían el salario mínimo, de acuerdo con los datos de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec).
Huelga general, una conquista del sector obrero
Después de dos décadas los trabajadores lograron este año una gran convocatoria para hacer una huelga general que involucró por primera vez al sector campesino.
Para el dirigente sindical, Eduardo Ojeda, esto significó una conquista en el avance político de la clase obrera, que tuvo apoyo de la ciudadanía, según manifestó a este medio.
Sin embargo, lamentó la falta de credibilidad de los trabajadores hacia los dirigentes sindicales, que luego de la huelga decidieron negociar con el Gobierno, siendo que éste no demostró intenciones en tratar la derogación de la ley de Alianza Público Privada (APP) y el reajuste del salario mínimo en un 25% para hacer frente a la pérdida de su valor adquisitivo ante la suba de los precios de los productos básicos.
Al igual que Sosa, resaltó la informalidad que caracteriza al sector trabajador e instó a seguir luchando por las reivindicaciones laborales, especialmente ante la falta de empleo que a su criterio responde a la ausencia de una política de reactivación por falta de industrias.
Los trabajadores agremiados a la Corriente Sindical Clasista (CSC) se concentraron este jueves frente al Panteón de los Héroes, donde realizaron una ofrenda floral, y posteriormente marcharon por el microcentro para luego retornar al lugar para un acto central.
A su vez, la Central Nacional de Trabajadores (CNT) participó de la tradicional misa en la parroquia Cristo Rey.
Ilusión del empleo juvenil como oportunidad para independizarse
La precarización del empleo, caracterizada por la falta de seguridad laboral, protección social y respeto a los derechos laborales en sí, afecta a también a los jóvenes.
El trabajo del joven se vincula con la emancipación, pero en la realidad se dificulta debido a la ausencia de planes de vivienda. El joven debe pagar sus estudios, el servicio de transporte y alimentación, entre otros gastos, por lo que su salario resulta insuficiente para acceder a una vivienda. “Si bien el joven está trabajando hoy, eso no representa su autonomía”, expresó al respecto la ex viceministra de la Juventud, Diana García, en entrevista con UH.COM.
Explicó que el 80% de los jóvenes trabajadores opera sin un contrato laboral, una de las prácticas comunes es la tercerización de los servicios. Los jóvenes quienes hacen trabajos permanentes emiten factura y así la empresa evita concretar una relación contractual, manifestó.
García rechaza la expresión “ni ni” (ni trabaja, ni estudia), y la reemplaza por “sin sin” (sin trabajo y sin estudio), ya que para ella no es solo una cuestión de actitud del joven sino una falta de oportunidades, a causa del fracaso de una sociedad ante sus nuevas generaciones.


