Don Tito Jara Román, falleció el pasado martes de noche, a los 92 años. Fue creador del Teatro Experimental Asunceno (TEA) y se convirtió en un gran referente del teatro y cine paraguayo. Tras su muerte deja un gran legado al país.
Tito Jara Román era actor, director y docente. Durante más de seis décadas aportó al crecimiento de las artes escénicas nacionales y se convirtió en un referente del teatro independiente.
Nacido en Puerto Casado en 1933, se formó en la Escuela Municipal de Arte Escénico Roque Centurión Miranda, donde recibió la enseñanza de grandes del artistas como Roque Centurión Miranda y Josefina Plá. Desde finales de la década de 1950 inició una trayectoria marcada por la actuación, la dirección y la formación de nuevos talentos, tanto en el ámbito teatral como cinematográfico.
Uno de sus grandes aportes fue la creación del Teatro Experimental Asunceno (TEA), un espacio que impulsó el movimiento del teatro independiente en Paraguay en una época marcada por las restricciones de la dictadura stronista. Desde allí acompañó a jóvenes artistas y dejó una escuela que, con el paso de los años, se transformó en una de las bases del desarrollo teatral paraguayo.
Su legado también trascendió los escenarios y llegó a la pantalla grande. Fue parte de importantes producciones nacionales como El trueno entre las hojas, La sangre y la semilla, Cerro Corá, Capanga, Libertad, Luna de Cigarras y 7 Cajas, esta última película que alcanzó reconocimiento internacional y acercó el cine paraguayo a nuevos públicos.
gran aporte. En 2018 fue distinguido como Maestro del Arte por el Centro Cultural de la República El Cabildo, en reconocimiento a su aporte a la cultura nacional. Además, integró de manera honorífica el Comité Asesor de la institución y compartió sus conocimientos como docente en los cursos de teatro de la Casa Bicentenario del Teatro Edda de los Ríos.
Su hijo, Vladimir Jara, destacó que su padre fue “un maestro del teatro y del arte en general” para varias generaciones. Recordó que desde los años 50 ya demostraba una profunda pasión por el teatro, la literatura y posteriormente el cine, y resaltó que la creación del TEA fue una apuesta por la libertad artística en tiempos difíciles.
“Deja una semilla en artistas importantes de varias generaciones. Muchos lo recuerdan como un verdadero maestro y un legado imborrable del teatro nacional”, dijo. A la vez, ñaló que tras su partida se dimensiona aún más el valor de su aporte a la historia cultural del Paraguay.
Por otra parte, la actriz y directora Tana Schémbori también recordó a Jara Román como un gran compañero de trabajo y destacó su sensibilidad frente a cámara. “Fue un gran actor, con una intuición maravillosa. Tenía el corazón de un niño, era un niño grande y apasionado de la actuación”, expresó Shémbori.
En palabra de sus allegados, su vida estuvo íntegramente dedicada al arte, la cultura y la identidad nacional, y señalaron que su legado permanecerá en los escenarios, en la pantalla y en la memoria de quienes compartieron con él su pasión.
In memorian
Los restos de Tito Jara Román fueron inhumados el pasado miércoles, a las 16:00, en el Cementerio del Este, donde estuvieron presentes amigos, familiares y colegas.