30 may. 2026

Terapia intensiva infantil en Clínicas admite la presencia de los padres

El hospital implementa exitosamente el tratamiento de terapia abierta, con mayor cercanía de mamá y papá en la habitación, con lo que se logra hacer menos traumática y llevadera la internación de los niños.

Satisfecha. Matilda González experimenta con su niña de 6 años este método abierto.

Soporte. Las mamás tienen un espacio al lado de sus pequeños en la sala de terapia, así colaboran en el proceso de recuperación.

El soporte, la sedación y todo el aparataje que implica la atención en terapia intensiva infantil del Hospital de Clínicas no se cierra a la atención de médicos especialistas y personal de enfermería. Allí el mejor tratamiento que reciben los pacientes es el calor de mamá y papá.

Sin restricción de horarios para ingresar y permanecer junto a la cama de internación de sus hijos, son los principales colaboradores de los profesionales para la recuperación y un pasar menos traumático durante el tratamiento.

El informe médico es alminuto y no hay largas esperas en medio de la incertidumbre en los fríos pasillos. Los padres entran y salen según el requerimiento y siempre y cuando el hijo lo pida o cuando aflora la necesidad maternal de no dejarlos un minuto.

La terapia abierta fue instaurada en Clínicas un año y medio atrás con la intención de romper el paradigma de la terapia tradicional que restringe las visitas con horarios cortos y prácticamente sin acompañamiento, explica la doctora Lorena Delgadillo, pediatra y terapista.

“Es un acompañamiento permanente, nos ayudan para el tratamiento porque muchas veces el niño está ansioso porque la terapia intensiva de por sí es un lugar traumático porque si ingresan acá es porque tienen un deterioro en alguna de sus funciones. Con los padres presentes tenemos el soporte que el paciente necesita”, indica la profesional.

“Este tipo de acompañamiento permite que el niño no se sienta desprendido de mamá y papá y ellos colaboran para disminuir la ansiedad de ese niño y se logra que no se resista ni se altere y es porque se siente protegido con ellos cerca”, agrega la licenciada Mirna Gallardo.

La doctora Débora Núñez explica que la experiencia de terapia abierta se inició con un tratamiento de ventilación no invasiva que implica dar un soporte respiratorio que no requiere de introducción de ningún elemento ni de sedación.

“Esta medida se fue abriendo de a poco.. No hay carteles de horarios ni existe la condición de colocarse toda una vestimenta especial para ingresar. Con la higiene correcta de manos los padres ya pueden permanecer al lado de sus pequeños”, agrega.

Buenos resultados. La experiencia es enriquecedora dentro de todo el dolor de ver a un hijo enfermo y en terapia, reconoce Eudelia Candia que tiene a su pequeño Santiago de 3 años en terapia. “Verlo todo el tiempo hace que esté más tranquila porque acá todos te tratan bien y sabes lo que están haciendo con él. Agradezco infinitamente la atención que recibimos”, destaca la madre.

En este servicio, cada enfermera tiene a su cargo un máximo de dos pacientes, más no. Sentadas en una butaca entre una cama y otra monitorean constantemente a cada niño. En total, son 8 las camas habilitadas y está previsto la habilitación de 2 mas.

En los un año y medio de experiencia, se logró reducir el número de muertes y la infección intrahospitalaria. En el 2013, se tuvo un 20,6% de muertes en los 283 pacientes que ingresaron a terapia, en el 2014 la cifra quedó en 9,9% de muertes en 257 pacientes internados. La experiencia es muy buena porque los pacientes están más tranquilos, menos ansiosos y responden al tratamiento y logran una recuperación más rápida, en los casos que son posibles explica el supervisor Eladio Bobadilla.

“El sedante es la mamá”

La ventilación no invasiva es utilizada en pediatría en la unidad de terapia de Clínicas con cuatro equipos completos. No son los respiradores convencionales, no se introduce nada en el cuerpo del niño, es una máscara adecuada para la edad y tiene un sistema de presión generada por una máquina que hace de respirador. “No se intuba ni se seda al paciente y el mecanismo de sedación es la mamá, cumple la función de sedante en los chiquitos y también en los más grandes que también ingresan temerosos. Los equipos al no ser invasivos permiten una mayor comodidad en el paciente. “Hay criterios para utilizar el respirador convencional para los casos más graves porque se llega a un punto que si no se utiliza se muere. La mascarilla requiere muchos más cuidados que el invasivo porque no se agrede al niño con una sedación porque un tubo en la traquea no es lo mismo que una mascarilla”, recalca la doctora Débora Núñez.

Necesita ayuda para volver a casa

Matilda González de 27 años desde hace 1 año y 8 meses vive en el hospital de Clínicas con junto a su esposo, su hija de 6 años y su pequeña Ahinoa Florentín que permanece en terapia por una atrofia detectada a los 5 meses de nacida. La familia vive en el albergue y la niña de 6 años va a una escuela de la zona. La paciente ya puede volver a casa, son de Cruce Liberación, pero requiere de asistencia respiratoria permanente y el equipo portátil tiene un costo de USD 20.000. Matilda golpeó muchas puertas en busca de ayuda para comprar el equipo y hasta el momento no logra nada concreto. “Desde entonces vivimos acá en el hospital y nuestra hija va a escuela de San Baltazar en el primer grado. Mi esposo trabaja de vendedor y con eso comemos y nos manejamos con lo que necesitamos y queremos volver a casa”, afirmó la mujer. Los interesados en colaborar con la familia para la compra del respirador pueden contactar al 0986345212.