La Querida es el título de la más reciente novela de la consagrada escritora paraguaya Renée Ferrer. En la misma se desarrolla un periodo reciente de nuestra historia: la dictadura de Alfredo Stroessner. Editada por la editorial Fausto, esta novela es el fruto de años de investigación y estudio, como lo asegura la propia autora. Los hechos de esta historia son ficcionales, pero no por ello dejan de estar firmemente anclados en la realidad.
La memoria del pueblo es frágil, los jóvenes que no vivieron la oscura época de la dictadura apenas saben de ella, y no debiera ser así. Los horrores del pasado deben ser conocidos y rememorados, no por un mal hábito masoquista, sino como un recurso para evitar que tales males vuelvan a repetirse.
Esta obra literaria se inscribe en la corriente conocida como novela de la dictadura, dentro de la novelística latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX. Según cuenta el escritor mexicano Carlos Fuentes, la misma tuvo su punto de partida hacia 1967, con un proyecto en el que se invitó a algunos autores latinoamericanos a participar en la edición de un libro que se iba a llamar Los padres de las patrias. En ese libro, cada uno de esos autores “debía escribir cincuenta cuartillas sobre su tirano nacional favorito”. El proyecto no se llevó a cabo, pero de la idea planteada surgieron las novelas Yo, el Supremo (1974), de Augusto Roa Bastos; El recurso del método (1974), de Alejo Carpentier; y El otoño del patriarca (1975), de Gabriel García Márquez. Ya una década antes había aparecido la novela El señor presidente (1946), de Miguel Ángel Asturias, sobre la dictadura de Estrada Cabrera, y con el paso del tiempo se han ido agregando más obras, como La fiesta del Chivo (2000), de Mario Vargas Llosa, sobre la dictadura de Trujillo en República Dominicana. La lista de obras es más larga. Éstas son solo las más destacadas.
Lord Acton, en 1887, acuñó aquella célebre frase: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. En La Querida, Dalila, principal protagonista junto a la figura del dictador, enfrenta esa realidad sofocante. Es a través del ir y venir de los pensamientos de Dalila y del propio dictador que el lector podrá configurar la historia, recorrer los laberintos de aquellos días tormentosos y los tiempos inmediatamente posteriores a la caída del régimen.
Por un lado, las maniobras del poder en sí y, por otro lado, el poder del sexo son dos fuerzas que pueden generar temibles batallas. Ambos elementos se reflejan en la visión femenina de “la querida”, que sirve de contrapunto para las alucinadas reflexiones del dictador al borde del derrocamiento. El juego de voces, de planos temporales y espaciales, hace de esta novela un complejo mundo polifónico.
Dijo alguna vez Augusto Roa Bastos: “El poder constituye un tremendo estigma, una especie de orgullo humano que necesita controlar la personalidad de otros. Es una condición antilógica que produce una sociedad enferma. La represión siempre produce el contragolpe de la rebelión. Desde que era niño, sentí la necesidad de oponerme al poder, al bárbaro castigo por cosas sin importancia, cuyas razones nunca se manifiestan”. Creo que Renée comparte este pensamiento y nos lo demuestra a través de esta obra, que muy probablemente se constituya como una de las más representativas de su literatura. Además, es un aporte más de esta incansable escritora para el acervo cultural paraguayo.
La Querida, de Renée Ferrer, se inscribe en la corriente conocida como novela de la dictadura, dentro de la novelística latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX.
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RenéeFerrer
La Querida
Fausto Cultural
G. 60.000
Novela.