Paraguay se sigue posicionando como uno de los países más atractivos para la instalación de inversiones extranjeras, motivado principalmente por su baja presión tributaria, con una regla que resume el sistema tributario simplificado: Una tasa general fija aplicable a la mayoría de las actividades comerciales, conocida como la fórmula triple 10.
En es esta cuarta entrega sobre los nudos económicos del Paraguay se analiza precisamente la efectividad de la formula de bajos impuestos para la atracción de inversiones.
Además de sus ventajas impositivas, el país se destaca por otras fortalezas macroeconómicas, como los dos grados de inversión, estabilidad monetaria, con un guaraní ubicándose como una de las monedas más estables de la región, y una inflación aún controlada.
Asimismo, los costos de producción son relativamente bajos, impulsados principalmente por una energía eléctrica barata, y beneficios para la importación, con leyes de incentivo como el régimen de Maquila y las zonas francas.
Sin embargo, pese a estas y otras ventajas competitivas, el país sigue rezagado en aspectos que son considerados claves para la captación de mayor capital extranjero y el derrame sobre toda la economía.
Para el economista Luis Rojas, Paraguay arrastra una “disyuntiva entre subdesarrollo y desarrollo”, y es tajante al asegurar que el país ya ni siquiera es atractivo para el capital externo. Señala que la fórmula 10-10-10 es apenas “cortoplacista”, apuntando solo a ganancias de corto plazo y no a procesos de verdadero desarrollo económico y social.
“Resume una actitud de cortoplacismo, que es la de los bajos impuestos, contra una visión de largo plazo, que es la de la inversión pública. Paraguay en realidad no es un país atractivo para el capital extranjero, con sus bajos impuestos y bajos salarios, de hecho Paraguay es el país que menos inversión extranjera recibe en la región”, afirma.
Sostiene que naciones con impuestos mucho mayores, como Brasil, Argentina, Uruguay y México, acceden a más inversiones que Paraguay. “Es el resultado de la falta de inversión pública, falta de formación de capital humano, de capacitación, falta de rutas en buen estado, sistema de transporte y eléctrico de calidad, de inversión en desagües, en sistemas de distribución de agua, en investigación y tecnología, en innovación”, reclama.
“Los bajos impuestos han sido una tranca, una barrera al desarrollo social y económico del Paraguay, han privilegiado las ganancias de corto plazo de sectores principalmente extractivos que explotan recursos naturales, que no industrializan el país y que se llevan la riqueza a cuentas privadas, mayormente extranjeras”, complementa.
Rojas añade que los bajos impuestos incluso se tradujeron en baja productividad y mano de obra poco calificada.
“El 10-10-10 es la fórmula del subdesarrollo de un crecimiento económico cortoplacista, concentrado en sectores muy minoritarios y de la postergación de las oportunidades para las grandes mayorías que sobreviven en la informalidad, en la migración, en condiciones muy precarias de trabajo y de vida por falta de ese empuje que se logra con la inversión pública, que requiere de impuestos más elevados y de un gasto público responsable que elimine la corrupción y el mal uso de recursos”, finaliza.
Los expertos Sergio Sapena y Hugo Royg también coinciden en que las ventajas fiscales y energéticas ya no son suficientes para atraer inversiones, mientras que alertan que el país enfrenta problemas por la calidad de los servicios públicos, la infraestructura, la burocracia, la calidad del gasto público y la seguridad jurídica.
“Las tasas impositivas bajas son insuficientes, y están en tercer lugar de importancia. En primer lugar está la disponibilidad de infraestructura, comunicaciones, energía eléctrica, transporte, salud, seguridad, vivienda y educación, de las cuales estamos últimos. En segundo lugar está la seguridad jurídica (…), y en tercer lugar las tasas”, señala Sapena.
“Los inversionistas van a decir ‘yéndome a ese país, tengo energía barata, mano de obra barata, carga tributaria baja. ¿Pero qué recibo a cambio?’ Entonces, no basta. ¿Y qué piden a cambio? Piden seguridad jurídica, calidad institucional, facilidad logística, conectividad, menos burocracia, mano de obra y está dispuesto a pagar en la medida de su productividad”, expresa por su lado Royg, advirtiendo que Paraguay incluso podría desaprovechar sus ventajas geográficas, si no mejora sus conexiones logísticas.
Inversión extranjera a 2024 suma USD 10.395 millones
Según el último informe de Inversión Extranjera del BCP, Paraguay registró un saldo de USD 10.395 millones en inversiones al 2024, un incremento interanual de 3,8%. Las actividades con mayor participación en los resultados fueron el comercio, con 19%, la intermediación financiera, con 16%, elaboración de aceites y transporte, ambos con 7%. Mientras tanto, las inversiones que recibió Paraguay en los últimos años provino de ciudadanos residentes de 68 países en total, especialmente de Brasil, Estados Unidos, Países Bajos, Uruguay y España. Mejoraron su posición Chile, Argentina, Islas Caimán e Islas Vírgenes Británicas.
Experto señala que en Paraguay ya no se aplica el triple 10
Acriterio de Jorge Usandivaras, quien cuenta con más de 30 años de experiencia en finanzas corporativas, Paraguay ya ni siquiera aplica la fórmula 10-10-10 en la actualidad ante la distribución de dividendos, que se ubica en un 15% y que es fundamental para cualquier empresario.
A este punto se suman los recursos que absorbe el Instituto de Previsión Social (IPS), que rondan casi un 30%, pese a que, en contrapartida, se prevé que cada vez más personas queden exentas de acceder a una jubilación o a un servicio de salud de calidad.
También menciona que existe un montón de trabas (red tape) municipales para una gran cantidad de negocios, además de una baja eficiencia en el servicio que ofrece la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
“Entonces, el ‘costo de hacer negocios en Paraguay’ no es 10-10-10, sino que es más bien una carga tributaria y cuasitributaria de digamos 20% más o menos (…). Lo que sería bueno y justo es que el sistema sea 10-10–10 en serio (incluido el IPS)”, apunta.
Sostiene que si bien Paraguay sigue mostrando una ventana más atractiva que países vecinos, esto no significa que se esté trabajando como realmente corresponde.
“Siempre se va a beneficiar Paraguay de que los países vecinos son peores, pero que los vecinos hagan las cosas mal no significa que nosotros no tengamos que hacer las cosas bien. El 10-10-10 es una maravilla, ojalá pudiéramos aplicarlo en serio”, concluye.
Ventajas Impositivas
Actualmente, según la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) las principales ventajas impositivas son el impuesto a la renta empresarial (IRE), para actividades comerciales, industriales, agropecuarias o de servicios, con 10% de tasa. Le sigue el impuesto a los dividendos y las utilidades (IDU), para la distribución de las ganancias, de los empresarios, 8% para residentes y 15% para no residentes. El tercer tributo es el impuesto a la renta personal (IRP), que grava los altos salarios, con tasas progresivas de 8%, 9% y 10%, según el monto percibido; además de ganancias de sociedades simples, y rentas o ganancias del capital, con una tasa de hasta 8%.
También se cita al impuesto selectivo al consumo (ISC) para la importación y venta de tabaco (18% a 24%), bebidas alcohólicas o azucaradas (9% a 12%), además de otros bienes (de 1% a 6%), y el impuesto al valor agregado (IVA), que grava en un 10% y 5% todos los productos de la canasta básica, medicamentos, adquisición y alquileres de vivienda. Una ventaja significativa es que no se cuenta con un impuesto al patrimonio, a excepción del impuesto inmobiliario.