“El movimiento obrero tiende su mano a la República Bolivariana de Venezuela, que ha demostrado que se puede organizar una sociedad integrada y solidaria”, expresó el coordinador del Secretariado Ejecutivo de la gremial PIT-CNT, Fernando Abdala.
El sindicalista recordó la ayuda que Venezuela prestó en el pasado para reformar del Hospital de Clínicas, en Montevideo, “no tomando en cuenta la ganancia como centro, sino al ser humano y a las perspectivas de América Latina”.
Abdala indicó que “la línea de inserción internacional de Uruguay es una cuestión relevante” y que, si bien el país tiene que conversar con todos, debe tender “una mano hacia América Latina (...) para negociar colectivamente con potencias centrales” como Estados Unidos, la Unión Europea o China.
“Por eso nuestra crítica al TISA (Trade In Services Agreement, en inglés), porque ese es el asunto de las grandes corporaciones transnacionales y de los países capitalistas centrales”, exclamó el sindicalista.
El TISA es una iniciativa abierta a todos los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) interesados en liberalizar más el comercio de servicios cuyas negociaciones comenzaron en marzo de 2013 entre la Unión Europea y otros 24 países.
En ese mismo año, Uruguay expresó su interés de unirse a las conversaciones y el pasado septiembre envió su solicitud formal para participar.
En el plano nacional, la plenaria sindical aprovechó el Día Internacional del Trabajo, cuya celebración en la Plaza 1 de Mayo contó con la asistencia de algunos representantes gubernamentales como el vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic, o el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, para anunciar que 2015 será un año de “lucha y combate” por mejorar las condiciones laborales de los uruguayos.
“Será un año de lucha y de combate, y van a ver en el Palacio Legislativo a miles de trabajadores peleando por su salario y por sus condiciones laborales”, anunció el también coordinador del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, Fernando Pereira.
En su discurso, el sindicalista ilustró en el bajo salario mínimo, el elevado precio de los productos y el desigual gravamen del IRPF algunos de los motivos por los que batallar.
“Cómo no va a pelear el movimiento sindical si 600.000 uruguayos cobran menos de 15.000 pesos (567 dólares) de salario”, comentó Pereira respecto a sueldo mínimo uruguayo, que el sindicato aboga situar en esa barrera.
Al tiempo, el dirigente de la gremial se mostró favorable a establecer un control de precios y a eliminar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de los productos de la canasta básica familiar, así como de aplicar “cambios impositivos profundos” que amplíen el espacio fiscal.
Abdala propugnó por un presupuesto nacional que mejore las posibilidades de acción del Estado para que se pueda invertir en las cuestiones centrales del desarrollo: “Educación, Salud, Vivienda y mejora de las infraestructuras productivas”.
Así, pidió que se destine un 6 % del producto interior bruto (PIB) a Educación, que no se pongan cortapisas a la inversión de las empresas públicas y que el Fondo de Desarrollo (Fondes) funcione como una “banca de fomento que sirva de incubadora a nuevas experiencias productivas” autogestionadas por los trabajadores.