Se encontraban de cacería cuando fueron llevados, aparentemente, por integrantes de bandas criminales que operan en la zona. Junto a ellos también se encontraba Carlos González Britos, que luego fue liberado y trajo información para los investigadores por parte del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que sería responsable del hecho.
Cirila Valenzuela y Celina Cárdenas, madres de los dos desaparecidos, habían pedido misericordia al grupo armado y que liberen a sus hijos. Una de las informaciones que se manejaba es que habrían sido llevados ante la sospecha de que serían infiltrados de fuerzas de seguridad.