Ernestina, de 43 años, Facundo, de 37, y Teresita Vargas, de 33, son las mayores creaciones de la diseñadora de alta costura Ati Troche. De entre sus tres hijos, “Ernestina es la que decidió seguir mis pasos en el diseño de modas”. Con ella comparte no solo el mismo oficio, sino una misma visión en su taller denominado Ati Troche.
Según la propia Ati, Ernestina es su cable a tierra, pues es quien lleva la agenda, es el cerebro administrativo y creativo de la empresa.
Troche fue criada en una casa llena de varones, lo que la empujó a trabajar en otras áreas antes de dedicarse al atelier de moda. Así, estuvo en la Vicepresidencia de la República y en la Presidencia, como directora de relaciones públicas y protocolo, por cinco años. Pero en medio del trabajo, “siempre trato de priorizar a la familia”, dice Ati.
ARTE QUE SE HEREDA
Sin embargo, el amor por el diseño y el arte lo llevaba en la sangre, ya que su madre y abuela cosían. Además, las hermanas de su abuela junto a ella eran de la alta costura, una de ellas bordaba, la otra tenía un taller en Buenos Aires, Argentina, y presentaba propuestas para novias y madrinas. Así fue que heredó el buen gusto y la habilidad de la alta costura y logró convertirse en uno de los referentes de la moda local.
Como los hilos que unen las piezas de un vestido, Ati no solo encontró su vocación, sino que la supo transmitir.