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Prácticamente desde noviembre del año pasado no se tuvieron lluvias importantes en la Región Occidental, causando en la actualidad un escenario preocupante, con las primeras muertes de ganado, tajamares sin reserva de agua y escasa oferta de forrajes que afectan a los inversores y las comunidades del Chaco que, en caso de agravarse, tendrán más problemas.
Víctor Maehara, productor cuyo establecimiento se encuentra en la zona norte de Boquerón, comentó que además de la sequía las heladas causaron un efecto perjudicial. Agregó que la sequía frenó la cosecha de pasturas y granos para alimentación animal y las heladas exterminaron las pocas superficies no afectadas con la sequía.
El intendente de Tte. 1° Manuel Irala Fernández, Ramón Zavala, dijo que se dieron las primeras muertes de animales por falta de agua en el Chaco Central. Los tajamares en algunos casos están secos y aquellos que aún disponen de agua no pueden ser utilizados porque no son aptos para consumo.
Las últimas lluvias se dieron hace 3 meses, pero apenas regaron la parte superficial del suelo; es decir, no fueron suficientes para reponer el agua de los tajamares y mejorar la situación de las parcelas de pasturas y granos para la alimentación animal.
Carlos Passerieu, gerente de la empresa agropecuaria Cresca SA., indicó que hoy están vendiendo novillos en forma prematura, porque ya no disponen de agua para seguir manteniendo los animales en el campo. Además, la empresa debe reponer su plantel de novillos para seguir en la cadena productiva, pero ante este escenario no pueden adquirir nuevos lotes de animales para proveer al mercado. Agregó que los últimos aguaceros llegaron en abril, pero en ese entonces venían acumulando varios meses con deficiencia hídrica.
Egon Neufeld, administrador del Grupo Faro Norte, cuyo establecimiento se encuentra en Alto Paraguay, indicó que los productores malvendieron todos sus animales en la presente temporada, razón por la cual sigue habiendo precios accesibles para los frigoríficos y, en consecuencia, para los consumidores.
Sin embargo, la situación puede empeorar porque los productores están despojándose de hembras preñadas para vaciar los campos.
precios. Este escenario redundará en el futuro en la poca disponibilidad de desmamantes en el mercado, que generaría un incremento de los precios de los terneros, que será transferido a toda la cadena de producción, sintiéndose igualmente en la cadena de comercialización para el consumidor. Es decir, la carne sufriría un incremento de sus precios para el año que viene, donde se estarían sintiendo los efectos de la extrema sequía, seguida de varios días de heladas que perjudicaron la actividad pecuaria en la Región Occidental.
Zavala comentó que en las últimas semanas llevaron un millón de litros de agua para las comunidades más necesitadas en su región. Ante este escenario, en el mes de julio –ante todos los pronósticos– se tuvo una faena récord en el medio local, respaldado por la necesidad de los productores de deshacerse de sus animales, por la pobre disponibilidad de agua y forrajes para afrontar el invierno.
En junio, cerca de 160.000 animales fueron sacrificados, cuando la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), antes del invierno, vaticinaba una reducción del 50% de las actividades. Al año, se han abatido un millón de cabezas.