Editorial

Seguir cuidándonos con el uso adecuado de tapabocas

Debido al aumento de cuadros respiratorios, los especialistas instan a la población a continuar con el uso de mascarillas. La recomendación apunta a la utilización de los barbijos en espacios cerrados con aglomeración de personas, como son el transporte público y las aulas escolares. La Dirección de Vigilancia de la Salud sigue confirmando casos positivos de Covid-19 y al mismo tiempo de enfermedades respiratorias por virus frecuentes en otoño e invierno. La respuesta ante esta situación es el uso responsable del tapabocas.

Después de más de dos años de iniciada la pandemia del Covid-19 y apenas superado ese periodo trágico en la historia del mundo, se hace necesario regresar a los buenos hábitos que en aquellos momentos nos ayudaron a evitar los contagios. Se trata del uso de las mascarillas, que sin dudas colaboran para evitar la propagación de los diversos tipos de virus.

La Ley N° 6699/2020, que dispone el uso obligatorio de mascarillas higiénicas en el marco de la emergencia por pandemia del Covid-19, fue derogada en el mes de marzo, de una forma quizá precipitada. Lamentablemente, la medida aplicada no fue gradual ni se consideraron los niveles de vacunación, como tampoco el hecho inevitable de la temporada de otoño e invierno que tradicionalmente traen consigo diversos tipos de virus respiratorios. Solo aquellos virus, sin sumar a la ecuación al nefasto coronavirus, hacen tambalear cada año el sistema de salud. Al desmontar la obligación del uso de tapabocas sin una transición y sin recomendaciones a la población se ha echado por tierra todo lo que se aprendió en los aciagos años de la pandemia.

La población debe ser consciente de la importancia de mantener los buenos hábitos del lavado de manos frecuente, el uso de mascarillas, particularmente si la persona sufre alguna afección.

Ahora, y frente a una situación de aumento de casos de afecciones respiratorias debido a las bajas temperaturas que se han dado en el país, el doctor José Oviedo, presidente de la Sociedad Paraguaya de Neumología, señala la importancia y la necesidad del uso de tapabocas, principalmente en los espacios cerrados, como las unidades del transporte público, las cuales como es bien sabido, debido a las permanentes quejas ciudadanas, van repletas de pasajeros debido a las reguladas.

Desde la Dirección General de Vigilancia de la Salud se reporta que los casos positivos de Covid-19 siguen incrementándose, situación que plantea una peligrosa combinación, habida cuenta de la presencia de enfermedades respiratorias por otros virus que son frecuentes en la temporada de otoño e invierno.

“La temporada otoñal hace mucho más propicios los cuadros respiratorios estacionales; se habla comúnmente de resfríos, gripe (las ETI), enfermedades tipo influenza, influenzas A y B, adenovirus, virus sincitial respiratorio, el Covid-19, entre muchas de estas enfermedades estacionales que no tratadas en tiempo y forma pueden desarrollar formas graves”, había alertado el neumólogo. Y es por esta posibilidad que recomienda la utilización de tapabocas en los centros educativos, como escuelas, colegios, universidades, albergues, supermercados, colectivos y en todo lugar donde no se pueda mantener el distanciamiento físico.

El neumólogo recomendó asimismo el uso de ropas abrigadas para evitar la hipotermia; evitar aglomerarse en espacios cerrados y mantener una distancia de dos metros. Asimismo, evitar salir al presentar síntomas respiratorios, no automedicarse, y prestar atención y cuidado a niños y niñas menores de 5 años y completar el esquema de vacunación de Covid-19 e influenza.

Considerando que no existe ya una obligación legal para imponer las medidas de cuidado, es la misma ciudadanía la que debe comprometerse para evitar una mayor propagación de los virus respiratorios en esta época del año. Sería de gran ayuda, asimismo, si todos los locales, firmas, tiendas, empresas, bancos, etc. mantuvieran activos los lavamanos, que fueron claves para evitar contagios.

Es hora de que cada uno asuma una responsabilidad personal ante una situación que potencialmente puede volverse riesgosa y que, de hecho, ya está amenazando a nuestro frágil sistema de salud.

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