El sigilo sacramental es inviolable para los sacerdotes de la Iglesia Católica. Si alguno de ellos lo hiciera, caerían en excomunión automática. “En ningún sentido se puede comentar los pecados de quienes se han confesado. Está prohibido. Si alguien manifiesta cae en excomunión”, explica el vicario general del Obispado Castrense, Juan Esteban Ruiz Díaz.
Apenas hace unos días escuchábamos hablar mucho del secreto de confesión, a partir del polémico caso que desató el libro La familia detrás de cámaras, cuya autora es Verónika Wiens, esposa del actual candidato a senador por el movimiento de Horacio Cartes, Arnoldo Wiens.
<strong> “No se puede manifestar ningún pecado, bajo ningún pretexto a otros ni bajo amenaza de muerte"</strong>, asegura igualmente el sacerdote, entrevistado por radio Monumental 1080 AM.
¿Pero se puede contar el pecado sin contar quién es el pecador? El vicario sostiene que esa es una situación que suele darse y sí se puede hacer. “Hay un dicho que dice se cuenta el pecado pero no el pecador”, apunta.
Ni siquiera si se es testigo de un hecho punible, como la comisión de un crimen, el confesor puede descubrir al penitente. “Prima el sigilo sacramental, aunque pena de pecado no puede manifestar el pecado de otros”, sostiene.
AUDIO.
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<strong> Anécdota. </strong>
Una vez, un sacerdote de una parroquia tuvo que ir a la cárcel aun sabiendo que el crimen de una mujer había sido cometido por su sacristán con un cuchillo de la casa parroquial. Su ayudante se había confesado ante él, pero tenía prohibido descubrirlo, en respeto al sacramento, relató el religioso al ejemplificar hasta qué punto deben mantener en secreto las confesiones de las personas.
Finalmente, luego de muchos años el sacristán confesó ante las autoridades ser el autor del aquel cruel asesinato, y el sacerdote quedó liberado de culpa y pena, resaltó el vicario. “Lo jurídico para nosotros es un segundo plano, lo primero es el sigilo sacramental”, ratificó.
<h2> Sacramento inviolable </h2>
El Código de Derecho Canónico, canon 983,1 dice: “El sigilo sacramental es inviolable; por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo”.
<h2> El caso Wiens </h2>
Uno de los casos más sonados en Paraguay afecta actualmente a los Wiens, quienes se escudaron en el “secreto de la confesión” para evitar dar el nombre y el apellido de la familia mencionada en el libro La familia detrás de cámaras, publicado en noviembre de 2010. Según varias interpretaciones, los datos indican que se trataría de la familia Cubas-Gusinsky.
En el capítulo titulado La Persecución narra la historia de una familia ligada al poder y la política que supuestamente cometió el delito de tráfico de órganos y bebés, basada en la confesión de una empleada de la familia. También, menciona en una frase poco feliz, que esta familia recibió la “justicia divina” cuando le asesinaron a una de sus hijas.