La hidrovía Paraguay-Paraná enfrenta un escenario complejo a inicios de 2026, marcado por pronósticos de niveles que se mantienen significativamente por debajo de los valores normales históricos en gran parte de su curso. Tras una recuperación temporal a mediados de 2025, la persistente escasez de precipitaciones en la cuenca alta y el Pantanal ha reactivado las alarmas sobre una nueva bajante extrema.
Según la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH), se espera que la tendencia de descenso continúe en la cuenca baja durante el primer trimestre, lo que obliga a las autoridades y al sector logístico a intensificar los trabajos de dragado preventivo para mitigar el impacto en el comercio exterior y la competitividad económica de la región
Al respecto, el jefe de dragados del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Benjamín Martínez, informó que las últimas proyecciones señalan que el nivel del río Paraguay tendrá una bajante abrupta durante los primeros días de marzo. Cabe recordar que el nivel bajo del río constituye un inconveniente para la navegación comercial, generando demoras y sobrecostos que finalmente se trasladan al consumidor.
“Si sacamos una fotografía de hoy de cómo están Ladário y Cáceres, podemos verificar cómo va a estar de aquí a dos meses esta zona de la cuenca del Paraguay. Y bueno, no somos optimistas porque está muy bajo en esa zona del río”, señaló a ÚH.
La zona de Pilar sería uno de los tramos de la hidrovía más afectados por la bajante, aunque aún se esperan las nuevas actualizaciones de pronósticos que se emitirán en marzo. Asimismo, en la zona del Paso Bermejo se realizan intensos dragados de sedimentos.