El Prof. Dr. Fabricio A. Fonseca, especialista en estudios de Asia Pacífico, con énfasis en economía política internacional por la Universidad Nacional de Chengchi, señaló que Paraguay debe implementar cambios de políticas públicas para beneficiarse más de las inversiones de Taiwán en el país.
Fonseca (mexicano, profesor asociado del Departamento de Diplomacia en Cheng- chi) reconoció que existen riesgos para Paraguay por la presión china para cambiar el reconocimiento diplomático a la isla, con consecuencias incluso a nivel económico, considerando que nuestro país exporta indirectamente carne y soja a China.
Indicó que el factor Taiwán puede convertirse en una ventaja económica a largo plazo para Paraguay, por ejemplo, mediante cooperación en tecnología y ciberseguridad, o con inversiones en parques tecnológicos o fábricas de buses eléctricos que ya están en marcha. “Me parece que, por lo que tengo entendido, que he escuchado justo de personas en Taiwán, pues está en la mejor disposición de seguir apoyando. Pero pues obviamente hay varias cosas que hay que considerar. Una es que justo Taiwán, por tener un sistema democrático, pues obviamente la aprobación de proyectos, la fiscalización de proyectos, etcétera, toma más tiempo. Pero a la vez eso lo hace mucho más predecible y mucho más estable, digamos, en el largo plazo”, resaltó el experto.
Aseveró que la relación económica no debe tratarse solamente de una ayuda “unilateral”, sino que quizá Paraguay también debe ver “qué tipo de políticas implementar para maximizar lo poco o mucho que puede venir desde Taiwán”.
Insistió que no se trata de saber quién va a dar más (si China o Taiwán) o quién va a construir algo que el otro no. “Si Taiwán está en la disposición, por ejemplo, de apoyar en materia de formación de capital humano, de formación de capital físico, no servirá de mucho si la parte paraguaya piensa que eso va a ser mágico y que al tenerlo ya automáticamente el país se va a desarrollar y no hay una política clara, no hay consensos claros que puedan, digamos, sobrepasar también administraciones o gobiernos”, explicó.
Reiteró que el debate en Paraguay debe ser no solo sobre Taiwán o China, “sino más bien qué tipo de políticas se necesitan, políticas industriales”, tomando en cuenta también elementos como la relación con Brasil, el futuro del Mercosur, y hasta Estados Unidos. “Paraguay ha sido un gran aliado de Estados Unidos durante todos estos años. Lo hemos visto también, por ejemplo, en foros como la Celac, donde Paraguay se ha notado que ha sido uno de los representantes, digamos, de tener buenas consideraciones hacia los intereses estadounidenses en la región”, indicó.
Formación. El profesor celebró las becas que ofrece Taiwán como una muy importante herramienta para formar capital humano, pero qué pasa, y esto no es exclusivo del Paraguay, sino que lo observa también en otros países, si los latinoamericanos no ponen “las bases para que ese capital se inserte efectivamente a nuestros mercados o a nuestras, digamos, sociedades, lo que estamos haciendo es formar capital humano que al final de cuentas va a terminar en Europa, va a terminar en Brasil, va a terminar en Estados Unidos”.
Recordó el ejemplo de Taiwán, que recibió ayuda de Estados Unidos por 15 años tras la Segunda Guerra Mundial, pero luego “se pusieron las pilas” para convertirse en una potencia de la industria de semiconductores. “Me parece que es por eso como un buen ejemplo de ver qué es lo que se puede hacer en el contexto paraguayo, para que toda esta ayuda que nos está dando Taiwán, pues pueda realmente traducirse en mejora, industrialización, agregar valor a nuestras exportaciones, encontrar otros mercados, y no nomás pues optar por una de las dos grandes potencias, porque justamente pues estamos viendo que es una era en la que tratar de integrarse con cualquiera de las dos, digamos, ignorando otras potencias que pueden también estar a favor del mantenimiento de un orden más estable, pues significaría casi entregar todo a alguna de estas dos”, advirtió.
El concepto de geoeconomía
Fonseca también habló de geoeconomía, un término acuñado en los 90. “Estamos muy acostumbrados a hablar sobre geopolítica, geopolítica esto, geopolítica lo otro, con adjetivos, pero desde hace aproximadamente 30 y tantos años se quiso avanzar en este concepto de geoeconomía. En su momento realmente no se le dio la importancia que merece porque estaba todo el mundo concentrado en lo que decía Francis Fukuyama del final de la historia, la popularidad y el momento de Estados Unidos como la única superpotencia, pero ahora en retrospectiva vemos que lo que escribió en su momento Edward Luttwak en 1990, pues es más como lo que hemos estado viviendo al menos en los últimos 5 años”, expresó.
Ilustró que la geoeconomía se propone como una lógica del conflicto, principalmente entre grandes potencias, pero con instrumentos comerciales. Fueron ahondando en este concepto Cowen y Smith, quienes señalaron que “mientras que la geopolítica es entendida como un medio para adquirir territorios con el fin de acumular riquezas, la geoeconomía revierte el proceso y busca entonces la acumulación de riquezas mediante el control de los mercados”, agregó Fonseca.