04 ago 2026

Se consolida una zona gastronómica top

gastronomicos

Por Darío Lugo

dlugo@uhora.com.py

Cuando en 8 cuadras de un barrio existe igual cantidad de restaurantes de primer nivel es imposible abstraerse, más aún sabiendo que esta área se encuentra en pleno Villa Morra.

Un fenómeno que se está consolidando últimamente es la ubicación –entre las calles Cruz del Chaco y Cruz del Defensor, por un lado, y entre J. Eulogio Estigarribia y Cnel. Du Graty como delimitadores– de restaurantes con alta gama, lo que convierte a este espacio en una zona top de servicios gastronómicos.

La exclusividad, la innovación y la recuperación de espacios que antes fueron viviendas o locales del mismo tenor, forman parte de las coincidencias que acompañan al negocio de Gambini, Paseo Hassler, Piaggio Pizza, El viejo marino, Mercadito, Las 3 calacas, No me olvides! y La molleja/Paparazzi (próxima a inaugurarse). Estos imprimen jerarquía a la zona, frecuentada mayormente por público que exige cada vez más y tiene buen poder adquisitivo.

No me olvides! es un lugar con onda vintage. Recibe a gente joven lo mismo que a senadores o empresarios, según cuenta Ariel Villalba, gerente comercial. “Aquí funcionaron antes dos pizzerías, pero fracasaron. Nuestra propuesta es comida internacional, con especialidad en la moqueca (comida bahiana), el cordero y el surubí”, relata.

De No me olvides! se desprende otro restaurante, muy cercano: Mercadito, de los mismos dueños. “Se trata de gourmet a las leñas (parrilla al estilo uruguayo), con lo que marcamos la diferencia en cuatro cortes de carne. El local era antes una peluquería”, sostiene el gerente.

A 50 metros de allí está Las 3 calacas, restaurante mexicano con decoración colorida y alusiones a Frida Kahlo, Cantinflas, lucha libre y artesanías de aquel país, como refiere Carlos Salazar, uno de los dueños.

“Esta es una zona a punto de explotar beneficiosamente como área gastronómica. Es nueva y diferente. Están abriendo lugares innovadores”, destaca al tiempo de mencionar que ofrecen una fusión en la gastronomía mexicana, pero sin perder las costumbres y aggiornado al paladar del paraguayo.

El local era una casa particular, que experimentó remodelaciones; mientras que Salazar quiere seguir expandiéndose con otros sitios en la zona y constituirse en una marca, con expectativas de generar una cadena de locales.