12 abr. 2026

Sara y Jacques Allinquant: Una historia de cuento de hadas de 30 años

Mundos diferentes. Sara es paraguaya y Jacques es francés. Llevan 3 décadas de casados y una vida de aventuras.

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Jacques y Sara el día de su boda en la ciudad de Areguá

Sara y Jacques Allinquant son una pareja socialité que cumplió 30 años de matrimonio. “Hoy, cumplimos 3 décadas, no me pregunten cómo pasó porque yo tampoco sé. Solo agradezco a Dios y a mi madre por haberme cruzado con este francés churro, correcto, brillante (un gentleman) en mi vida y desde que nos conocimos nuestra vida ha sido pura ventura. Gracias por tanto amor y hacerme tan feliz”, publicó Sara en sus redes sociales.

Esto dio pie a que los contactaramos para conocer un poquito más de su historia. Jacques Alliquant es ingeniero en Mecánica Hidráulica y trabajaba en Francia. La vida lo llevó a emigrar y probar suerte en Paraguay, donde es presidente de la empresa importadora de perfumes, JGA. En Francia era directivo del sindicato de fabricantes de autopartes, representaba a 300 mil empleados. Era un trabajo interesante, pero entró en una pelea con el Gobierno socialista francés.

Por su parte, Sara Beatriz Cabañas de Allinquant es paraguaya, licenciada en Administración de Empresas y Marketing, es amante de la estética y del deporte. También es influencer.

El comienzo

Ellos se conocieron en una fiesta de cumpleaños previa a la discoteca. Jacques estaba lesionado en la pierna por lo que se pasó hablando y no podía bailar. Cuando Sara por fin se sentó en la misma mesa, comenzaron a charlar.

“Yo trabajaba en una financiera y lo vi como un posible cliente, contándole sobre todos los productos que ofrecía. El se interesó en todo lo que le contaba. Hasta me incomodé por temor a molestar a la amiga que me invitó a la fiesta y con quien Jacques estaba hablando al principio, entonces me aparté y volví a bailar”, cuenta Sara.

Antes de salir para la discoteca, él le mandó su número de teléfono porque no podía ir personalmente, ya que tenía la pierna rota. Después de eso pasaron unos meses sin volverse a ver ni hablar por teléfono, hasta que Sara necesitaba vender en la financiera y dentro de su cartera de clientes estaba Jacques. Lo contactó, averiguando previamente cómo se pronunciaba su apellido.

“Lo llamé toda nerviosa, pero el me atendió diciendo que estaba esperando mi llamada. Me invitó a su oficina pero no quería ir sola, entonces fui con mi jefa y una compañera. Nos mostró su empresa, todos los perfumes y hasta nos invitó a comer”, revela.

Desde ese entonces, ella comenzó a enamorarse y verlo como un príncipe azul de los cuentos. “Al principio yo no lo veía así, porque el viene de otra cultura, una manera diferente de pensar, otro idioma, etc. Dije que venimos de mundos diferentes, pero había sido él ya venía preguntando por mí”, relata.

Desde ese entonces, comenzaron a frecuentarse más, pero siempre con su grupo de amigas. “Él me aguantó a mí y a mis amigas por unos meses porque salíamos en grupos”, recuerda entre risas Sara.

Para el día de su cumpleaños le preparó una fiesta sorpresa. “Sentía que había muchísimo interés, pero por las diferencias ya mencionadas no caía en sus brazos, me tuvo bastante paciencia”, confiesa.

“Este francés llegó a mi vida sin buscarlo, sin proponérmelo, pero desde el día que nos conocimos nunca más nos separamos”, comenta.

Luego de un año de noviazgo, Jacques le propuso matrimonio, aunque en sus planes ya no estaba casarse. Pero era mucha la admiración que tenía por Sara, pues ella viene de una familia humilde, perdió a su madre a los 13 años y comenzó a trabajar a temprana edad. “Tenía muchas aspiraciones, siempre me propuse llegar lejos, mis ganas de aprender, de ser alguien en la vida, eso le gustaba de mí”, indica.

Ella cuenta entre sollozos que considera a su madre como su ángel, él cupido que ayudó a encontrarse con Jacques.

Sara asegura que siempre tratan de complementarse con Jacques y es como un maestro que siempre la impulsa hacia adelante. “Me casé con una persona brillante y admirable. Me parece tanto 30 años, pero a su lado no me doy cuenta del tiempo porque es una aventura permanente”, manifiesta.

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