30 ago 2026

Rusia quiere continuar guerra híbrida por mar, según expertos ucranianos

El apresamiento de tres buques ucranianos por Rusia en el mar Negro muestra que Moscú tiene la intención de abrir una nuevo frente de “guerra híbrida”, esta vez naval, contra Ucrania, según expertos militares y diplomáticos de Kiev consultados por Efe.

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El conflicto entre Ucrania y Rusia se reavivó luego del fuego y apresamiento de tres barcos ucranianos en el estrecho de Kerch.

hispanidad.com

El interminable conflicto entre ambos Estados se reavivó el pasado 25 de noviembre, después de que guardacostas de la Armada rusa abrieran fuego contra tres barcos ucranianos y apresaran a sus tripulantes cuando navegaban por el estrecho de Kerch, que separa el mar Negro del mar interno de Azov.

“Desde hace tiempo existe una guerra a gran escala contra Ucrania dirigida por Rusia, que confirmó su conducta agresiva violando el derecho de paso inocente en aguas neutrales”, aseguró este domingo en una entrevista con Efe el diplomático ucraniano y experto en política exterior Bohdan Yaremenko.

Desde que el Gobierno ruso terminara este año la construcción de un puente sobre el estrecho de Kerch, que conecta la parte continental de Rusia con la península ucraniana de Crimea (anexionada por Rusia en 2014), las tensiones con Ucrania se han incrementado.

El Ejército ruso ha reforzado su presencia militar en el mar interno de Azov, compartido por ambos países en virtud de un acuerdo bilateral firmado en 2003, que garantiza la libertad de navegación de las embarcaciones siempre que estén a más de 12 millas del mar territorial del otro Estado ribereño.

En opinión de Yaremenko, estas acciones confirman la intención de Rusia de controlar la navegación en el mar de Azov, el “nuevo frente de guerra utilizado por Rusia para desestabilizar y ejercer presión” sobre Ucrania.

El diplomático afirma que se trata de la continuación de una “guerra híbrida” no declarada, que tiene múltiples dimensiones e incluye ataques militares como los que han tenido lugar durante años en el este de Ucrania, la ocupación de territorios fronterizos con Rusia, el uso de desinformación y propaganda y los ataques cibernéticos.

Los marineros ucranianos detenidos el pasado domingo, condenados a dos meses de prisión provisional, han de comparecer ante la Justicia rusa por presuntamente haber violado las aguas territoriales rusas para “provocar” un conflicto.

Según la versión de Moscú, los buques entraron en el estrecho de Kerch “en disposición de combate”, si bien el Gobierno ucraniano aclaró que los barcos se dirigían a los puertos ucranianos de Mariúpol y Berdyansk, situados a orillas del mar interno de Azov y a los que solo se puede acceder por esa ruta.

“El Kremlin está poniendo a prueba la reacción de Occidente y la comunidad internacional al uso de su fuerza militar en aguas compartidas. Si Occidente se traga esto, una mayor escalada del conflicto será inevitable”, declaró a Efe el oficial de las fuerzas armadas ucranianas Sergiy Tsyhipa.

Este militar considera que el apresamiento de estos barcos fue “planeado” al más alto nivel y que Rusia está estableciendo sus propias normas para el paso de barcos extranjeros por el mar de Azov, lo cual “viola todas las leyes internacionales”.

Ucrania ha denunciado numerosos hostigamientos e inspecciones ilegales por parte de la Armada rusa a los barcos de carga que se dirigen a sus puertos marítimos, esenciales para la economía ucraniana al constituir el punto de salida de las exportaciones de hierro y acero.

A juicio del politólogo ucraniano Igor Soloviey, se trata de “uno de los mecanismos que utiliza Rusia para desestabilizar a Ucrania a nivel económico”, ya que desde el comienzo del conflicto armado y la anexión de la península de Crimea en 2014 el PIB del país se ha reducido en más de un 20%.

Como respuesta al ataque a sus barcos, el Gobierno del presidente ucraniano, Petró Poroshenko, impuso esta semana el estado de excepción en 10 regiones del país durante 30 días para “proteger a Ucrania de una posible invasión rusa”, una medida aplicada por primera vez en sus 26 años de historia como Estado independiente.

Poroshenko ha tomado además medidas adicionales como la de restringir la entrada en el país a rusos en edad de combatir.

Tanto la Unión Europea como Estados Unidos, que no reconocen la anexión de Crimea a Rusia y, por ende, consideran ilegal el puente sobre el estrecho de Kerch, han instado a Rusia a liberar a los barcos apresados y a sus tripulantes.

El incidente naval ha marcado una nueva etapa en un conflicto que ha causado 1,5 millones de desplazados y se ha llevado la vida de más de 10.000 personas en Ucrania, entre soldados y civiles.

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