En una entrevista a EFE en Santo Domingo con motivo de la Feria Internacional del Libro que se celebra en la capital dominicana, el curador de los rollos del mar Muerto y director del Santuario del Libro del Museo de Israel en Jerusalén, el argentino-israelí Adolfo Roitman, habla de lo que suponen estos textos: “El mundo que se dibuja ante nuestros ojos como resultado de los rollos es diferente al que nosotros creíamos conocer antes”.
Roitman subraya que se trata de uno de los grandes descubrimientos arqueológicos modernos (para muchos el principal del siglo XX) y afirma que los manuscritos son mucho más que “el testimonio más antiguo de los textos que terminaron formando parte de la Biblia hebrea”, aunque su fama mundial se deba a ello. Además de los textos bíblicos hay otros de literatura apócrifa y sectarios, como la Regla de la Comunidad, que interesan mucho a los investigadores, pero no tanto al gran público porque son documentos de carácter esotérico escritos por y para los miembros de la comunidad.
Los que todos tienen en común, según su curador, es que son “documentos judíos, escritos por judíos (...), obras de Israel de hace 2.000 años”.
El hecho de que una inmensa mayoría de los textos esté en hebreo (incluso el 80% de los no bíblicos, “una proporción muy alta cuando no era la lengua más hablada”) y el resto en griego y arameo, los dos idiomas predominantes de la época, “muestra que los círculos que estaban detrás de los rollos tenían como propósito preservar la lengua original del pueblo de Israel”. EFE