Primeramente se rescató a dos niños de 11 y 9 años y, posteriormente, se entregó al hermano menor, de 6 años, quienes mostraban rastros de haber recibido golpizas.
Las víctimas se encontraban bajo la custodia de su tía, una mujer de 26 años, quien se encuentra imputada y con pedido de prisión preventiva. También estaría involucrado un hombre de 40 años, pareja de la mujer y quien está prófugo.
En conversación con Última Hora, el juez de la Niñez y la Adolescencia, Elvio Insfrán, indicó que la madre de los niños se encuentra en Ponta Porã, Brasil, y aparentemente no tendría conocimiento de los hechos de torturas, ya que los niños por temor a los castigos no le contaban lo que sucedía.
Los hermanos declararon que eran constantemente golpeados con palos, mazos, cables, zapatillas. También eran sometidos a picana eléctrica, que es utilizada para el caballo.
Mediante la declaración de una de las víctimas se supo que existía un hermano menor de 6 años que primeramente no pudo ser rescatado, pero que luego fue entregado a las autoridades. Los niños refirieron que solo almorzaban, pero que ya no les daban de cenar. El lugar donde ellos vivían es donde estaban los animales”, mencionó el juez.