Tras más de una década de organización comunitaria, 300 mujeres –entre indígenas y campesinas– de la Región Occidental consolidaron la Red de Mujeres Productoras del Chaco con el objetivo de revitalizar los saberes ancestrales vinculados al algarrobo y otros frutos nativos, además de fortalecer economías locales mediante prácticas sostenibles de manejo de territorio.
Ya en el 2014 habían creado el banco de semillas motivadas por la pérdida de variedades locales y la disminución de espacios de autoconsumo. Con el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del PNUD, en el 2019, pudieron equipar las primeras unidades de producción en comunidades como Samaria, Jope y Ñu Guasu.
En febrero del 2025, el acompañamiento del PPD llegó a su fin, pero la Red ya había fortalecido la comunidad, tenía claridad en sus objetivos y una convicción compartida, por lo que decidieron reactivar el banco de semillas bajo su propio liderazgo, “reafirmando que el resguardo de la biodiversidad es también un acto de economía”, informaron desde el PNUD.
También generaron nuevas comunidades que se sumarán al movimiento, lo que ayudará a ampliar la presencia territorial y a fortalecer un tejido de colaboración en el seno del Chaco. Además, impulsaron la creación de una guía alimentaria “con identidad chaqueña”. Se trata de un trabajo que “recupera sabores, prácticas culinarias y conocimientos que nacen del monto”.
Actualmente, su trabajo involucra a 10 comunidades indígenas distribuidas en tres departamentos y cinco municipios, reflejando un crecimiento sostenido y articulado. Más de 300 mujeres productoras participan activamente en procesos de recolección, transformación y comercialización de frutos nativos, impulsando seis líneas de productos que nacen del monte chaqueño y se proyectan hacia nuevos mercados.
El PPD del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) se implementa en Paraguay desde el 2009 a través del PNUD. Apoya iniciativas comunitarias innovadoras que traten los desafíos ambientales y del desarrollo sostenible.