Editorial

Recuperar nuestros lagos y arroyos contaminados

Con el inicio de la temporada de verano se hace más evidente la muy mala administración de los recursos naturales. Hasta hace muy poco tiempo este era el país que podía presumir de su abundante y casi interminable provisión de agua potable. Esa situación ha cambiado, sin embargo, y hoy son varios los cauces de agua que ni siquiera son aptos para el uso recreativo, menos todavía lo son para el consumo humano. Es por ello que la población se queda sin opciones a la hora de buscar la frescura de algún arroyo o lago para mitigar el calor, y se debe conformar con tomar baños sumamente peligrosos en el lago Ypacaraí o en la Bahía de Asunción, ambos lugares no aptos para el baño. El mal manejo de los recursos hídricos es también responsabilidad del Ministerio del Ambiente, el que observa impávido cómo en el Paraguay del siglo XXI se deforesta y se contamina con total impunidad. Es hora de recuperar nuestros recursos.

En la última semana del año pasado, cuando el país tuvo que soportar una dura ola de calor, una gran parte de la ciudadanía trató de escapar del implacable calor y fue a bañarse en las aguas del Lago Ypacaraí, en la playa de San Bernardino. Sin embargo, un informe de la Comisión Nacional de Gestión y Manejo del Lago Ypacaraí y su Cuenca (Conalaypa), señala que las aguas del lago nuevamente se encuentran en una situación crítica, tras una denuncia de rellenos irregulares y gran cantidad de coliformes fecales.

“Recibimos un nuevo informe de la calidad del agua en el lago y lastimosamente se observa una importante cantidad de coliformes fecales en el agua. Estos resultados nos muestran que la implementación del Plan de Saneamiento Integral de la cuenca del Lago Ypacaraí es crítica”, señala parte del informe. Desde Conalaypa destacan que el lago necesita que todos los sectores de la sociedad se comprometan en su defensa y su preservación, o puede desaparecer este símbolo nacional.

La presencia de coliformes fecales se encuentra está por encima de los índices permitidos, según la resolución del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) n° 222/2002, que establece parámetros para el uso y aprovechamiento de las aguas en el territorio paraguayo. En San Bernardino y Ypacaraí registraron un máximo de 1.000 coliformes fecales por 100 ml. Es decir, los municipios presentaron 1.300 y 3.100 coliformes fecales, respectivamente. En tanto, en Areguá sí es apto para el baño, ya que tiene 780 coliformes fecales por 100 ml. Los coliformes en aguas son causantes de algunos malestares en la salud, por lo tanto, no son aptas para natación.

La ciudadanía mientras tanto queda con pocas opciones de esparcimiento y alivio del sofocante verano paraguayo. Muchos buscan aplacar el calor en las aguas de la contaminada Bahía de Asunción, la cual tampoco es apta para el baño.

La responsabilidad por la situación de contaminación de los recursos hídricos es amplia, pero más que todos, el Gobierno Central y los municipios cargan con el mayor grado de culpa debido a la inoperancia e indiferencia.

Pero el lago y la Bahía no son los únicos en riesgo, según había indicado un funcionario del Mades, la presión que ejerce el avance del desarrollo, tanto poblacional, industrial y agropecuario a los recursos hídricos, es bastante importante. Existe una presión muy evidente, se trata de las fronteras agropecuarias, el avance de asentamientos humanos, el cambio climático y el déficit de precipitaciones. Uno de los recursos comprometidos es el acuífero Patiño, que abarca parte de los departamentos Central, de Asunción, Cordillera y Paraguarí, debido a la contaminación y a los núcleos urbanos que están sobre el mismo.

Además se debe considerar que las consecuencias del cambio climático ya generan un impacto importante en el Paraguay, que se caracteriza por ser uno de los países más vulnerables a la problemática del medioambiente.

Por todo esto, es importante la toma de conciencia por parte de la ciudadanía para el cuidado de nuestros recursos, pero es el Estado paraguayo el que debe formular las políticas y articular las alternativas para mantener los recursos naturales, que son nuestra riqueza.

Dejá tu comentario