El alto magistrado se presentó en la Fiscalía con su abogado, Carmelo Caballero, y, tras abstenerse, solicitó a las fiscalas del caso, Nadine Portillo y Yolanda Portillo, que lo vuelvan a convocar para declarar más adelante.
“Estamos dentro del proceso y vamos a colaborar con la Fiscalía”, manifestó Ramírez al abandonar la Unidad Especializada de Delitos Económicos y Anticorrupción.
Por su parte, Caballero explicó que antes de que su cliente declare, buscará que la Fiscalía realice más diligencias investigativas para dilucidar el caso. “Teniendo en cuenta el cúmulo de documentos que tiene la Fiscalía, solicitamos la oportunidad de una nueva fecha para la indagatoria para reunir todas las documentaciones para ejercer una criteriosa defensa”, expresó el abogado defensor y ex ministro del Interior.
La semana pasada, la defensa de Ramírez Zambonini solicitó a la Fiscalía que pida a la Justicia Electoral informes sobre más de 90 funcionarios de la institución.
“En algunos casos se publicaba a gente que se decía que entró por su lado, por pedido suyo (de Ramírez), o que no trabajaban. Había gente que no entró a través de él y que sí prestaba servicios”, comentó al respecto Caballero.
PROCESADO. Ramírez Zambonini está procesado por la figura de inducción a un subordinado a un hecho punible y se expone a una pena de hasta tres años de prisión.
La imputación en su contra señala que en su carácter de ministro “habría tolerado que Clara Silveira, Maira Abdo Benítez, Luis María López Benítez y Zully Ferreira perciban honorarios por servicios que no habrían prestado para el TSJE, siendo que estas eran personas conocidas por Ramírez y fueron designadas para prestar funciones en su despacho”.
La declaración de la escribana Ferreira, quien no fue imputada por el Ministerio Público para poder ser una testigo de la causa, complica a Ramírez. Además, funcionarios de Recursos Humanos contaron que las planillas de asistencia de Clara Silveira y su madre Ana Arza venían en sobre cerrado, provenientes del despacho del ministro. Funcionarios dijeron que las planillas no podían ser rechazadas porque venían del despacho de Ramírez.