Por Brigitte Colmán
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Cuando Nicanor Duarte Frutos declaró el “socialismo humanista” de su partido, la primera impresión fue que se venía la perestroika colorada.
En su discurso ante la convención del Partido Colorado, el presidente de la República, y presidente (con permiso) de la Asociación Nacional Republicana (ANR), reiteró sin embargo la tradicional definición de que el partido es agrarista y nacionalista; y que representa al “pynandi, al idioma guaraní, la polca y al cigarro”. Aclaró, en medio de su discurso, que “el socialismo humanista cree en Dios”.
Después del susto, volvió la calma. Todo seguirá igual.
Ensalada republicana. Fundada en setiembre de 1887, la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) se declara como una nucleación de hombres libres.
Quien así lo quiera, puede bucear en sus documentos, declaración de principios y estatuto, pero no encontrará una sola línea que defina ideológicamente a este partido.
No es socialista, no es nazifascista y no es liberal, dice Bernardino Cano Radil, adscrito a la ANR. “El Partido Colorado es todo eso y no es nada de eso en particular, porque es un partido popular latinoamericano que incorpora en su línea, diversas formas de pensamiento”, es la explicación del abogado colorado.
Sobre la línea ideológica original, sostiene que el Partido Colorado defiende tres valores: una sociedad abierta, por eso desde un comienzo se llamó asociación de hombres libres; una economía de mercado y la vigencia irrestricta de la ley, el Estado de Derecho.
“Ese es el Partido Colorado en su acta fundacional, y ese es el pensamiento de los partidos socialdemócratas modernos en el mundo. Pero nada que ver con lo que planteó Nicanor en la convención del partido, que es una melange incoherente”.
Cano Radil se ratifica y dice que lo que hizo Duarte Frutos fue “un acto histriónico, para sentar algo pintoresco, propagandístico a fin de restarle a Lugo, porque dicen que tiene el apoyo de Chávez. Por eso no insistió nunca en modificar ni el programa ni el estatuto ni la carta de principios del partido. Fue un acto retórico, reclamativo, no se produjo ningún documento”.
La ideología colorada. Para la historiadora Milda Rivarola, el Colorado es un partido conservador, que tuvo vertientes nacionalistas en la décadas del 30 y 40; y en la del 50 se impregnó del populismo peronista.
“Es un partido conservador clientelista. Fue partido estado durante el estronismo; eso cambió en la transición y ahora hay cuotas para los partidos en todos los espacios de poder, pero sigue siendo un partido clientelar, o sea, no hay lealtades debidas a las cualidades del que manda sino a través de ventajas materiales. Los colorados fieles son los que están en los cargos, y son disidentes los que salen de los cargos”, explica Rivarola.
Se escucha con frecuencia que el Partido Colorado es agrarista. Este término viene de la Revolución Mexicana, el primer movimiento mundial que promovió la expropiación de latifundios y la creación de pequeñas propiedades campesinas. En México, Perú y Chile hubo movimientos agraristas. En Paraguay, sin embargo, solo está presente en el discurso de los líderes colorados.
“La estructura agraria en el Paraguay no cambió prácticamente desde finales del siglo XIX”, sostiene Milda Rivarola. Y explica que en 1956, dos años después de que Stroessner subiera al poder, el 1% de las explotaciones agropecuarias tenía el 87% de las tierras. Según el censo de 1991, el 1% tiene el 72% de las tierras.
“Ese es el resultado del agrarismo colorado, se dilapidó pero apenas se movió la concentración de tierra, y en este momento tenemos migración que es básicamente rural, que es la gente que no encuentra más trabajo”, agrega.
Socialismo a la carta. Nicanor Duarte Frutos definió el socialismo humanista como el conjunto de pensamientos y de acciones a favor de los que menos tienen. Dijo que el socialismo humanista tiene como centro de su acción al hombre, “pero no considera al hombre dios del hombre. El socialismo humanista cree en Dios, somos creados por Dios, y el hombre debe vivir en armonía con Dios, consigo mismo, con los demás y con la naturaleza”.
La doctora Lilian Soto, quien acaba de presentar en sociedad a su movimiento de opinión y acción socialista Avancemos, sostiene que el socialismo refiere a una escala de valores, que en consecuencia se traducen en una acción política, en una acción de gobierno cuando se es gobierno y en prácticas concretas.
Para la dirigente, el caso del socialismo postulado por Duarte Frutos “es oportunismo puro y simple. Eso es lo que sucede con los políticos que hacen política en forma populista: ven cuál es la situación, la coyuntura y el discurso que en un momento dado puede pegar, y a partir de ahí toman ese discurso”.
Soto no cree sin embargo que el presidente de la República se esté apropiando del discurso de los sectores de izquierda. “Él intenta apropiarse del discurso porque cree que puede ser más simpático a la ciudadanía, pero no hay una posibilidad de apropiación real”.
Al Partido Comunista italiano le llevó dos años y medio reconvertirse, tras la caída del muro de Berlín. Para cambiar, consultaron a todas sus filiales e hicieron asambleas para el cambio de ideario, de nombre y de estatuto.
Al Partido Colorado le bastó un discurso de hora y media para adscribirse al socialismo humanista. Y aunque en la convención colorada todos aplaudieron, queda la impresión de que, en realidad, nadie entendió bien lo que se dijo.
Una semana después, superada la sorpresa, sigue siendo difícil no suscribir la frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”. Y es que la frase del humorista norteamericano se reactualiza en forma permanente en la realidad política paraguaya.