Opinión

Que alguien pare a los pollos

Luis Irala Por Luis Irala

En las últimas semanas el ingreso ilegal y la posterior comercialización de productos avícolas fueron muy evidentes en los principales centros de abastecimiento. Hasta mediados del año se hablaba solo de ingreso de pollos desde el lado brasileño, pero ahora se encuentra también en auge el contrabando de productos avícolas desde la Argentina.

La carne de aves que ingresa desde Brasil impacta fundamentalmente en los mercados de consumo de Ciudad del Este y llega hasta la zona de Caaguazú. Pedro Juan Caballero es otro punto de ingreso ilegal y abastece a varias localidades cercanas a la frontera con Brasil.

Los productos avícolas que ingresan desde Clorinda (Argentina), por su parte, surten generosamente los mercados de Puerto Elsa, Falcón y Mariano Roque Alonso. Pero también ingresan a los mercados municipales de Asunción y de ahí a ciudades vecinas.

El auge del contrabando, tanto desde Brasil como desde Argentina, está explicado por la diferencia de precios.

De acuerdo con los empresarios del sector avícola, la diferencia de precios no es porque las industrias locales sean ineficientes, sino porque en el Brasil el muslo se comercializa a prácticamente precios de remate.

Esto se da a razón de que Brasil produce una enorme cantidad de pollos para exportar pechugas a mercados de extrazona. Con estas ventas cubre gran parte de sus costos y el remanente de pechugas y los muslos comercializa a precios muy bajos.

Esta diferencia de precios incentiva la compra de los productos en el lado brasileño para ingresarlos de forma clandestina a Paraguay y posteriormente comercializarlos.

En el caso de Argentina, la diferencia de precios, especialmente en lo relacionado con los huevos, obedece a un incentivo oficial para la producción avícola, con créditos y reducción de costos para la alimentación de las aves.

Argentina encara un fuerte plan de expansión de la producción de aves, pero con miras a exportar a China. Si este mercado no compra toda la producción, el remanente queda para el consumo interno y de ahí se expande a países vecinos como Paraguay.

En este caso, también la diferencia de precios es el incentivo, a lo que se suma la baja cotización del peso argentino.

Así como están las cosas es de esperar que el ingreso de pollos y huevos desde los países vecinos siga en auge por lo menos hasta finales del presente año, tiempo en que aumenta el consumo.

Las autoridades de control realizan tareas para frenar el ingreso masivo, pero los encargados de hacer pasar las mercaderías desarrollan nuevas vías para trasladar los productos hasta los mercados donde se comercializan.

Tal es la situación que las mismas entidades de control reconocen que no dan abasto y surgen acusaciones mutuas entre los encargados de frenar el ingreso ilegal de mercaderías.

Desde la Fiscalía especializada en combatir el contrabando señalan que los controles son deficientes y no todos los operativos son informados a esta dependencia. Cuando los casos son comunicados a la Fiscalía los informes resultan deficientes, por lo que los jueces rechazan los pedidos de procedimientos.

Las autoridades encargadas de combatir el contrabando están preparando nuevas brigadas locales para focalizar la lucha en los puntos más conflictivos. Los productores, por su parte, ya no creen mucho en las promesas y amenazan con nuevas protestas para pedir el cambio de los responsables de la lucha anticontrabando.

Desde la Unión Industrial Paraguaya piden a los consumidores asumir una responsabilidad patriótica y adquirir productos locales, pero la diferencia de precios es un incentivo que derrumba fácilmente estos sentimientos.

Quedan poco más de dos meses para que culmine el año y los gremios industriales esperan ver resultados concretos en el combate al contrabando.

Dejá tu comentario