19 sept 2026

“PRONTA Y BARATA”

Crónicas malditas

Domingo|22|FEBRERO|2009- lbareiro@uhora.com.py

En 20 años de transición democrática, la Justicia paraguaya nunca fue tan previsible. Sólo tenemos que esperar lo peor y acertaremos. Hace dos semanas advertía en este espacio que Astrea estaba a un paso de dar otra muestra reveladora de cuán pronta y barata puede ser. Y la muy barata no me defraudó.

El yerno favorito del ministro de la Corte Óscar Miguel Bajac, el ex síndico de quiebras Guido Planás Albertini, salió limpito del proceso penal que le iniciaron junto a su tía política, Cira Taboada, por haber ocasionado un daño patrimonial de 2.700 millones de guaraníes a cinco financieras en quiebra.

“Daño patrimonial a entidades en quiebra” suena muy aséptico. Parece que no hubo víctimas reales, que se trató apenas de una cuestión de números. No es así.

Lo que la tía de Guido hizo fue utilizar documentos de un chofer, un albañil y una ama de casa para crear una partida de empresas fantasmas que luego fueron contratadas de forma directa por el sobrino para realizar supuestas auditorías contables.

En la práctica no existen las empresas ni las auditorías. Fue una farsa para sacar dinero de los bancos y financieras cuya liquidación estaba a cargo de Guido.

No era un dinero que estuviera allí porque sí. Era un dinero que debía ser utilizado para pagarles a los acreedores institucionales de la quiebra, que son básicamente el IPS y el Banco Central.

Y es aquí donde podemos analizar mejor las implicancias del “daño patrimonial”. Los 2.700 millones de guaraníes que Guido y su tía sustrajeron de las entidades en quiebra eran aportes que hicieron en el pasado miles de trabajadores afiliados al IPS y que Previsión metió en los bancos y financieras cuya quiebra administró Planás, y son los tributos que pagaremos en el futuro los contribuyentes, cada vez que compremos un litro de leche o un kilo de pan.

Esto es así porque, de acuerdo con la ley, el dinero que el Banco Central le prestó al sistema financiero y que no se recupere en las quiebras deberá ser devuelto con recursos de Hacienda; vale decir, con nuestros impuestos, los que pagamos todos, así solo tengamos para un litro de leche y un kilo de pan.

Guido y su tía lograron el milagro de robar a trabajadores en el pasado y a contribuyentes en el futuro. Montaron una singular máquina del tiempo que contaba además con un notable seguro contra terceros, o mejor, un seguro de impunidad: el Poder Judicial.

Verán. Cuando Guido y su tía fueron descubiertos propusieron a la fiscala del caso devolver una parte del botín a cambio de salir limpios del proceso, sin los nefastos antecedentes penales que podrían truncar la carrera del yerno favorito del ministro Bajac.

La fiscala se negó y le recusaron llevando el caso hasta la mismísima Corte Suprema de Justicia. Allí, el trámite que debió durar una o dos semanas fue congelado por más de cinco meses en el cajón del escritorio del ministro Sindulfo Blanco, correligionario liberal de Óscar Miguel Bajac Albertini, el suegro favorito de Guido Planás.

El caso pasó a manos de otros fiscales que también fueron recusados hasta que llegó al despacho del fiscal Martín Cabrera, candidato a ser destituido por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados por una absurda denuncia que presentó en su contra un asociado de la sacrosanta logia masónica.

Ocurrió lo previsible. Un amenazado Martín Cabrera aceptó la propuesta inicial de Guido y la tía, lo que fue bendecido por la jueza Griselda Caballero, quien admitió que los Planás-Taboada donen (no devuelvan) mil millones de guaraníes a cambio de que les suspendan la causa. Esto significa que los trabajadores del pasado y los contribuyentes del futuro no recuperarán un solo guaraní de lo que les robaron y les robarán, y que en un año (periodo de prueba) el yerno favorito de Bajac puede incluso concursar para ser ministro de la Corte, si le viene en gana.

¡Ay Astrea, qué pronta que sos!