En medio de las quejas de los consumidores por los altos precios del tomate en supermercados –que en algunos casos alcanzan G. 19.000 por kilo–, productores frutihortícolas aseguran que la situación en finca es muy distinta y reclaman mayor control sobre la cadena de comercialización y el ingreso de productos de contrabando.
Máximo González, coordinador del gremio de Productores Frutihortícolas del Paraguay, afirmó que actualmente existe una superproducción de tomate, locote, papa y cebolla en el país, lo que garantiza suficiente volumen para abastecer al mercado interno.
“Ahora hay suficiente tomate para abastecer y el precio en las góndolas es alarmante como para golpear los bolsillos de los consumidores. En finca el productor vende a mucho menos, pero los supermercados fijan precios exorbitantes”, cuestionó.
Según González, un solo productor llegó a entregar 250.000 kilos de tomate, facturando alrededor de G. 3.000 millones, lo que demuestra la magnitud de la producción local.
Además, señaló que tanto la papa como la cebolla ya están en plena cosecha y pidió que las autoridades intensifiquen los controles fronterizos para evitar el ingreso irregular de mercaderías desde Brasil y Argentina.
PRECIO EN FINCA. En la misma línea, el productor Gregorio Ocampo, dedicado al cultivo de tomate y otras hortalizas, explicó que en finca el precio actual se ubica entre G. 8.000 y 9.000 por kilo, mientras que los tomates de segunda calidad se comercializan a G. 3.000 el kilo.
“El consumidor paga casi el doble en góndola porque los intermediarios recargan más de G. 10.000 por kilo. Nosotros seguimos en plena cosecha y podemos cubrir el mercado hasta enero, incluso con la posibilidad de extendernos a febrero”, detalló.
Ocampo. Agregó que en su última zafra llegó a cosechar 75.000 kilos de tomate y proyecta superar las 100.000 toneladas anuales gracias al acompañamiento del clima y al apoyo técnico del Ministerio de Agricultura y de empresas privadas que proveen plantines híbridos.
Si bien destacó que este año los precios permitieron cubrir costos de producción, advirtió que la suba constante de insumos obliga a los productores a invertir más cada temporada. Asimismo, señaló que la formalización –mediante facturación legal y asociatividad– es clave para mejorar la competitividad del sector.
Con respecto a la posibilidad de exportar, recordó que en 2024 Paraguay llegó a enviar tomate a la Argentina, aunque a un precio de G. 3.500 el kilo, inferior al local, pero que ayudó a descomprimir el mercado interno.
Mientras los productores insisten en que hay excedente suficiente y que los precios en finca no justifican las cifras en supermercados, el reclamo por mayores controles contra el contrabando y la especulación comercial vuelve a instalarse en el debate sobre la frutihorticultura nacional.