Editorial

Prebendas en Jurado y otros entes deben ser desterradas

La serie de publicaciones de este diario sobre las familias con jugosos salarios estatales, mediante la influencia de dirigentes luqueños colorados leales al ex senador Óscar González Daher, revela, más allá de los casos particulares, una práctica política arraigada en nuestra sociedad y que necesita ser extirpada para que el país alcance alguna vez la institucionalidad y un verdadero estado de derecho. El tráfico de influencia, el amiguismo y el nepotismo marcaron los designios del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, la Dinac y otras instituciones, por demasiado tiempo. El prebendarismo aún es el norte que guía la práctica política de congresistas de distintos colores y hasta tanto la impunidad sea moneda de cambio, seguiremos viendo familias enteras de hurreros enriquecerse a costa del Estado.

La caída en desgracia del ahora ex senador colorado Óscar González Daher permitió conocer los entretelones del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac) y la Municipalidad de Luque, instituciones en las cuales el ex legislador luqueño poseía una gran influencia que construyó en sus décadas de trayectoria política a nivel municipal y luego legislativo.

Este diario publicó casos como el de los dirigentes Ramón Servín y Miguel Mancuello, quienes colocaron a numerosos parientes suyos en la función pública. El primero de ellos trabaja en la Dinac –en donde fue acusado de robo y luego logró ser restituido en su cargo– , su hermana es funcionaria de Yacyretá con un sueldo de más de 32 millones de guaraníes al mes, y su otra hermana es funcionaria de la Cámara de Senadores comisionada actualmente en la Municipalidad de Luque, donde el intendente, Carlos Echeverría, es otro hombre de González Daher. Uno de los hijos de Servín, Carlos Servín Rocholl, era funcionario del Jurado de Enjuiciamiento con un sueldo de G. 9.800.000, con tan solo 23 años y sin un título universitario. Ante un sumario administrativo por sus ausencias y llegadas tardías y las publicaciones sobre los beneficios que conseguía su familia, el joven terminó renunciando al cargo.

A estos casos siguen otros que muestran cómo la dirigencia colorada que acompaña a González Daher fue retribuida con numerosos puestos en el Estado. Esta es la más clara expresión de la prebenda política en Paraguay y una lección de cómo se construye poder en este país.

Se trata de una práctica con profundas raíces en nuestra sociedad que sirve para entender también cómo el tráfico de influencia está presente en todos los ámbitos de ciertos políticos poderosos: Desde la repartija de cargos públicos en diversos entes públicos a las personas que les fueron leales, hasta el tejido de relaciones que permitió a González Daher digitar procesos judiciales y contar con jueces y fiscales sumisos a su poder. El poder que obtuvo gracias al intercambio de favores es el mismo que hoy en día lo mantiene en el quinto lugar de la lista de candidatos a la Cámara de Senadores por el Partido Colorado.

Pensar que el caso de González Daher y sus dirigentes luqueños es único sería extremadamente ingenuo. Esta es una realidad que se extiende en todo el país, con políticos de diversos sectores. El amiguismo, el nepotismo y el prebendarismo son males que aquejan a todos los sectores de nuestra sociedad y hasta tanto las instituciones responsables de investigar y sancionar estas prácticas sigan permitiendo que todos estos casos queden impunes, no podremos avanzar hacia una verdadera democracia plena. De seguir con esta podredumbre institucional, seguiremos viendo a hurreros y sus familias enriqueciéndose a costa de las arcas públicas.

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