17 may. 2026

Portillo: ¿Personaje del año?

Por Susana Oviedo – soviedo@uhora.com.py

Seguramente muchos creerán que es una broma. Pero no lo es. El diputado liberal Carlos Portillo fue el más votado en una encuesta organizada por ULTIMAHORA.COM entre los usuarios de la red social Twitter, que se supone es gente con acceso a tecnología y algo más informada que el resto de los ciudadanos.

“Si tuvieras que destacar a un personaje en el 2014, ¿quién sería y por qué?”, fue la pregunta.

Portillo ganó fama no porque presentó un proyecto de ley interesante o porque acostumbra a deslumbrar con sus intervenciones y oratoria, sino por quedarse con el jugoso viático de un viaje internacional que nunca realizó; por mentir ufanándose de contar con siete títulos universitarios, que no los tiene; y porque, pese a su porte de analfabeto funcional, es parlamentario y presidente de la Comisión de Lucha contra el Narcotráfico de la Cámara Baja.

Pero ahí lo vimos recientemente en la festividad de Caacupé, el 8 de diciembre, rodeado de gente que le pedía que posara para la foto, como una celebridad.

Lo curioso del resultado de la encuesta es que detrás de Portillo, que es un antihéroe, un líder negativo, un personaje cargado de antivalores, aparecen como los siguientes más votados figuras de la talla de Berta Rojas, los Bomberos Voluntarios y doña Sara Servián.

Es decir, el cambalache mental de los compatriotas consultados es tan patético que prácticamente no hay capacidad de discernimiento. ¡Cómo es posible meter en la misma bolsa a personas que elevan a la humanidad y ayudan a renovar la esperanza en ella, junto a otras que la hunden y provocan indignación y desaliento!

Quizá en esto esté la explicación del porqué elegimos tan mal los paraguayos a la hora de renovar las autoridades del país y de juzgar a quienes esquilman los recursos del Estado. Frente a tantos hechos de corrupción, actos como los de Carlos Portillo posiblemente son vistos apenas como una picardía de un aprendiz de político deshonesto.

Como sociedad estamos tan acostumbrados al fraude, a la mentira, al engaño y a la actitud carroñera de quienes sucesivamente ingresaron a los cargos decisorios del poder público, única y exclusivamente para robar y elevar sus estatus económico, que perdimos la capacidad de identificar los valores, principios y conductas que distinguen a una persona.

Urgente hay que reforzar la promoción de liderazgos positivos, de acciones loables y enaltecedoras, frente a la promoción permanente de antivalores y personajes sin honorabilidad que todos los días llenan páginas y espacios de TV y radio. Si no, corremos el riesgo de que los usuarios de redes sociales coloquen con sus votos al narcointendente prófugo Vilmar Acosta y al papa Francisco en una misma lista de “destacados”.