Por Patricia Benítez | pbenitez@uhora.com.py
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Ya casi nos habíamos acostumbrado a las pieles lozanas y sin arrugas, a los rostros libres de lunares y manchas, a las colas sin celulitis y estrías, a los dientes blancos y perfectamente alineados. Pero a Ralph Lauren “se le fue la mano con el Photoshop”, como destacaron diarios de todo el mundo, y una vez más, la manipulación digital en las fotografías de moda fue noticia.
Luego del escándalo, el modisto se disculpó y a través de un vocero admitió el error. “Somos responsables del retoque tan pobre que resultó en una imagen muy distorsionada del cuerpo femenino”, dijo luego de probablemente despedir al encargado de alterar la imagen de Filippa Hamilton. En la fotografía publicitaria, la modelo se ve extremadamente delgada y con una cabeza que supera el tamaño de sus caderas.
Días previos a este incidente publicitario, las alteraciones de la realidad en fotografías conocidas como “retoques” ya habían ocupado un lugar destacado en las portadas de los diarios, debido a la propuesta de la diputada francesa Valérie Boye. La mujer -miembro del partido de Sarkozy- lanzó un proyecto que busca reglamentar el uso del Photoshop.
“No será una medida prohibitiva”, aclaró Boye. Sin embargo, de aprobarse la norma, la fotografía retocada deberá ir acompañada de una frase aclaratoria como: “Fotografía retocada para modificar la apariencia física de una persona”. Su incumplimiento, implicaría el pago de una multa de por lo menos 37.500 euros para el infractor.
Para el fotógrafo local Sebastián Lavall, el intento de regulación del uso del Photoshop y otros programas similares es positivo.
Especialmente, cuando se trata de fotografías de productos, políticos o modelos. En ese caso, “es totalmente lógico requerir ese tipo de información a los fotógrafos y productoras. Sería como una aclaración, ya que este hecho puede generar un sinfín de consecuencias desconocidas en la receptividad consciente o inconsciente del público que desconoce de tecnologías, como el Photoshop, y que puede por lo tanto caer en el engaño”, indica el fotógrafo.
Además de cumplir una función informativa, Lavall considera que mencionar que una fotografía está retocada es como decir que cuenta con un valor agregado.
“Los retoques no tienen por qué restar valor a la misma o al personaje, bien pueden ser considerados como técnicas estilísticas utilizadas, al igual que el maquillaje, el peinado y la vestimenta”, dice. Para lograr el efecto “estilístico” al que se refiere, basta respetar los límites de la realidad. Sin embargo, esto no siempre sucede.
Retoque o arte digital
Al referirse a la manipulación digital, Lavall, especialista en el arte digital, encuentra una diferencia entre los tipos de fotografías.
“Al hablar de fotografía artística estamos hablando del mayor grado de libertad de expresión. En ella el artista es libre, no tiene límites para crear porque plasma lo que hay en su imaginación en un medio físico real, pudiendo usar los elementos que se le antojen”, señala. Cuando se trata de una fotografía periodística, los parámetros cambian, asegura.
“En este caso se debe mostrar la realidad tal cual es y de forma objetiva. Retocar fotografías de manera que invadan la realidad es una declaración falsa, porque se informa algo que en realidad es mentira”.
Esta misma regla se aplica a las fotografías publicitarias. “Si una empresa quiere vender un producto, y este es alterado de forma a que quiera mostrar algo que en realidad no es, se está engañando al consumidor. Si en una campaña publicitaria de cremas antiage, la modelo es presentada con un retoque digital conocido como piel de porcelana, la empresa estaría vendiendo una imagen falsa de su producto”, indica.
Si bien Photoshop es imprescindible para su trabajo diario, cree que el fotógrafo de la era digital puede fácilmente prescindir de esta herramienta.
“Un buen fotógrafo puede tomar excelentes tomas logrando los mejores resultados con el manejo de diferentes técnicas. Más bien, particularmente veo al Photoshop como la herramienta de un artista para obtener su máximo provecho”, explica.
En busca de sutileza
El fotógrafo Cristian Tetsu Espósito está a favor de los retoques siempre y cuando sean sutiles.
Para él, es innegable que desde el advenimiento de la era digital, la eliminación de los rollos y todo el proceso anterior de revelado, el Photoshop se ha convertido en el “cuarto oscuro” del fotógrafo moderno.
Sin embargo, distingue claramente entre un buen retoque y una burda manipulación.
“Para mí, hay que definir primero el término photoshopear, porque hay una confusión, probablemente por el abuso del verbo en el que se convirtió lo de usar Photoshop”, dice.
Según él, donde más fielmente es aplica el término es en la eliminación de imperfecciones de la piel, aunque asegura que es común pasar “de retoques mínimos y cosméticos como la eliminación de acné y manchas a verdaderos frankensteins digitales, porque la persona que ves en la foto dista mucho de la realidad”, indica.
Tetsu establece que los retoques necesarios en una fotografía son los que corrigen el color, el contraste, el brillo y la saturación. “Para el fotógrafo estos retoques son casi una necesidad para lograr el objetivo deseado y eso está bien, siempre y cuando no se abuse. Porque hay una línea borrosa entre la fotografía y el arte digital”, señala.
Reproductores regulados, oídos seguros
Europa parece estar decidida a regular el uso de la tecnología y sus dispositivos, ya que además de controlar la manipulación de las imágenes, la Comisión Europea (CE) fijará normas que beneficiarán a los oídos de los amantes de la música.
Las nuevas pautas requerirán ajustes en los reproductores de música portátiles, como los MP3 o los iPod. Específicamente, se exigirá a los fabricantes que los aparatos tengan un volumen máximo predefinido. Además, se buscará que en el reverso de los dispositivos se alerte sobre los peligros de su utilización, ya que hasta el 10% de sus usuarios corren el riesgo de sufrir pérdidas auditivas, en la mayoría de los casos, irreversibles.
Las autoridades europeas han tomado esta decisión, debido a que el uso frecuente y con alto volumen de los reproductores de música puede ocasionar un trauma acústico grave, señala un especialista. “Esto ocurre por el daño ocasionado a las células ciliadas del oído interno. Estas son células sensitivas semejantes a pequeños pelos que dan impulsos eléctricos al centro auditivo en el cerebro, los que son percibidos como sonido”, explica el otorrinolaringólogo Andreas Lasser, quien, así como los fotógrafos recomiendan moderación en el retoque fotográfico, aconseja escuchar música amplificada ambiental, ya que cuando el sonido viaja a través del aire pierde energía. Y usted, ¿qué prefiere?
Foto portada: Javier Valdez
Modelo: Betania Estragó