30 may. 2026

Policías vieron a concejal en Fortuna Guazú el día en que se halló la droga

César Quevedo, acompañado del policía Arévalos, visitó la subcomisaría de Fortuna Guazú el 10 de enero, horas antes del decomiso de la cocaína. ÚH llegó hasta el lugar donde fue encontrada la droga.

El lugar.  Debajo de este arbusto estaban las seis bolsas con los 252 kilos de cocaína,  en la estancia Kamba Cuá.

El lugar. Debajo de este arbusto estaban las seis bolsas con los 252 kilos de cocaína, en la estancia Kamba Cuá.

Por Andrés Colmán Gutiérrez

FORTUNA GUAZÚ - AMAMBAY

Alrededor del mediodía del sábado 10 de enero, los suboficiales Juan Silva y José Báez estaban almorzando en el interior de la Subcomisaría 1ª de la colonia Fortuna Guazú, cuando una camioneta Nissan, de color negro, que venía por el camino procedente de Pedro Juan Caballero, se detuvo enfrente.

Se abrieron las dos puertas delanteras del vehículo y del interior bajaron el concejal departamental César Quevedo Isnardi (PLRA) y el suboficial mayor de policía Vicente Arévalos, quien oficiaba de custodio del legislador.

Quevedo saludó a los dos policías locales con amabilidad e incluso les dijo que estaba recorriendo la zona, repartiendo canastas básicas de alimentos, y hasta les dejó una de las canastas. Luego se despidió con cierto apuro, subieron al vehículo y siguieron camino hacia la zona de Carpintería Cué –a 25 kilómetros del lugar, hacia el sur–, a donde ambos policías también acudirían en horas de la tarde, acompañando a la asistente fiscal María Mirtha Martínez de Benítez, ante la noticia de que agentes de Antinarcóticos habían decomisado 252 kilos de cocaína en la estancia Kamba Cuá, de Sizhúo Uemura.

testimonio. La presencia de Quevedo en la zona fue confirmada a Última Hora por los propios policías Juan Silva y José Báez, durante una visita que realizamos al lugar.

El centro urbano de Fortuna Guazú es una pequeña comunidad, a 17 kilómetros al sur de Pedro Juan, a donde se accede por un sinuoso camino de tierra roja entre verdes serranías.

Silva es el jefe y Báez el subjefe de la pequeña Subcomisaría, en donde ambos son los únicos a cargo de la vigilancia de una vasta región, que comprende tres comunidades indígenas Paí Tavyterã.

Los dos policías, aunque fueron muy amables al recibirnos, al principio se mostraron cautos en conceder entrevistas, pero posteriormente compartieron su testimonio e incluso uno de ellos accedió a acompañarnos al lugar exacto donde se hallaron las seis bolsas con 252 kilos de cocaína, que queda a 25 kilómetros al sur, continuando el mismo camino desde Pedro Juan.

“Cuando el concejal descendió, a la distancia notamos que había otras personas en el interior del vehículo, pero no pudimos ir a comprobar sus identidades, ya que quien nos visitaba era una alta autoridad departamental, que venía con uno de nuestros camaradas policías”, justificaron los agentes. Por tanto, ellos no pueden asegurar si entre los otros ocupantes también se encontraba el concejal departamental José Bogado, de la ANR.

Tanto Silva como Báez tampoco se enteraron de que otros policías de la división Antinarcóticos de la Jefatura de Amambay habían ingresado a su jurisdicción para realizar un operativo.

“No recibimos ningún aviso, aunque vimos pasar varios vehículos particulares frente a muestra subcomisaría. Este es un camino muy transitado por ganaderos, por productores de soja y por personas que poseen grandes estancias en la región. Recién al atardecer de ese sábado 10, recibimos una comunicación de nuestros superiores, que nos contaron que hubo un decomiso de drogas hacia el fondo de la colonia y nos pidieron que esperemos a la asistente fiscal, para acompañarla hasta el sitio”, relatan los policías.

EN EL LUGAR. El suboficial José Báez nos acompaña hasta Carpintería Cué, el lugar donde se encontraron las seis bolsas con los 252 kilos de cocaína. El camino es accidentado pero transitable, en medio de plantaciones de soja y estancias ganaderas.

Llamativamente, dos de los establecimientos frente a los que cruzamos son las estancias Sofía y Juan Pablo, propiedades de la empresa Agroganadera Sofía, aunque los pobladores las conocen más como “las estancias del presidente Horacio Cartes”.

Más al fondo, mucho más cerca del lugar donde se halló la droga, hay otra estancia de Cartes, conocida como Cerro Peró. Los pobladores cuentan la historia de que esta última era parte de las estancias que originalmente pertenecieron al conocido capo de la frontera pedrojuanina Fahd Yamil, las que finalmente pasaron a manos de Cartes, como un pago por préstamos.

Finalmente, nos detenemos al costado del camino, junto a la alambrada perimetral de la estancia Kamba Cuá, de los Uemura, donde el policía Báez nos indica que habían ingresado aquel día con la comitiva fiscal.

LLAMATIVO. En la primera acta policial, el día del hallazgo de la droga, los policías de antinarcóticos Sergio Ferreira y Édgar Robles relatan que tras perseguir infructuosamente a la camioneta negra Nissan pudieron finalmente encontrar las bolsas de cocaína, al notar que los pastos junto al camino “fueron pisoteados”.

Por el tipo de vegetación, primeramente pastos muy altos junto al camino y luego un césped duro sobre la tierra, ya en el interior de la estancia, resultaría muy difícil encontrar este tipo de huellas.

Tras cruzar la alambrada y caminar aproximadamente 100 metros dentro de la estancia, el policía nos señala un espinoso arbusto de yuquerí, que forma una especie de túnel vegetal.

“Aquí, ocultas por esta planta, estaban cuatro de las bolsas. Tenían unas ramas cortadas de arbustos encima, intentando taparlas, para que no se vean”, relata Báez. Varias de esas ramas, ya totalmente secas, están aún en el suelo.

Ni Báez ni Silva pueden indicar cuál fue el lugar donde los agentes de antinarcóticos presuntamente detuvieron a la camioneta Nissan de color negro, del concejal Quevedo, como se sostiene en la segunda acta policial, ya que el día 10, cuando los policías de Fortuna Guazú llegaron al sitio, los de antinarcóticos “nunca contaron que habían tenido un incidente con los tripulantes de la camioneta del concejal”.

pendiente. Los policías Silva y Báez hasta ahora no han sido llamados a declarar, a pesar de que su testimonio es importante para confirmar la presencia y el ingreso del concejal Quevedo, del policía Arévalos y de la camioneta Nissan de color negro en la zona, casi tres horas antes del hallazgo de la droga, según el acta de los policías de Antinarcóticos.

Quevedo, en un primer momento, había negado su presencia en el lugar, aunque finalmente dijo que ingresó para repartir canastas de alimentos.