Por Carlos Aquino
Los 22 policías que fueron reducidos por unos 350 militares permanecieron cuerpo a tierra soportando torturas y golpes, según el oficial Blas Ortiz, jefe de la subcomisaría 27 de Huguá Ñandú.
“Varios camaradas se estaban preparando para descansar porque acabábamos de realizar los relevos. Fuimos reducidos y brutalmente golpeados a pesar de pedir explicaciones del porqué nos trataban así, nos tuvieron acostados en el suelo por más de una hora y media hasta que llegó el fiscal y ordenó que nos levantáramos¨, explicó Ortiz al ministro del Interior, Rafael Filizzola.
<h2>LA VIOLENTA IRRUPCIÓN EN UNA FIESTA DE 15</h2>
Los militares también irrumpieron en una fiesta de 15 años y actuaron con la misma violencia. El sub oficial Fermín Colman, padre de la quinceañera , relató que los uniformados preguntaron quién era el dueño de casa y lo golpearon.
“Yo me presenté y pregunté que ocurría, ni me dejaron hablar. Con patadas me tiraron al suelo, me colocaron esposas y uno de ellos mantuvo su pié sobre mi nuca”, señaló.
Le exigieron que cuenté dónde estaba Magna Meza, integrante del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). “Le dije que no sabía nada, que era un agente policial, y de nuevo comenzaron a torturarme”, narró Colmán.