El psicólogo Richard Salerno, en el episodio 99 de Timore, analizó lo que hay detrás de las situaciones de violencia en escuelas o colegios y enumeró una serie de factores a tener en cuenta.
“Tenemos que hacer el esfuerzo de no ser simplistas y pensar que aquí tenemos a un único factor que va a incidir. La violencia es una conducta compleja que debe ser abordada de distintas dimensiones. Son distintos los factores que se configuran y que pueden llevar a la ejecución de un acto en sí”, se explayó.
Al respecto, citó que hay factores biológicos, psicológicos y sociales que influyen en el comportamiento adolescente. En cuanto a los cambios a nivel neurológico, señaló que son muy grandes.
“Un biólogo e investigador español habla de la metamorfosis del cerebro adolescente tratando de graficar la importancia de los cambios que se empiezan a dar a partir más o menos de los 11 años en adelante.
Siguió indicando que uno de los cambios más importantes que debemos tener en cuenta es lo que se conoce como poda sináptica.
“Muchísimas conexiones neuronales que teníamos de niños cuando llegamos a la adolescencia se tienen que interrumpir, para crear nuevas conexiones que van a permitirle al adolescente incorporarse a una nueva etapa de la vida”, profundizó.
Mencionó que los adolescentes van a empezar a necesitar construir una nueva identidad.
“Cuando los niños necesitaban mucho de la aprobación de sus padres y de sus profesores, a partir de esta nueva etapa de la vida, necesitan la de sus pares, de su manada, de su grupo. Entonces acá tenemos otro elemento. La necesidad de una nueva identidad y la necesidad de pertenecer, de ser reconocidos, de ser aprobados, de ser queridos por su grupo”, prosiguió el especialista.
Estos cambios cerebrales, siguió explicando, afectan mucho a la parte emocional y todavía hay una importante inmadurez en las zonas del cerebro que van a regular esas emociones, donde aparece el siguiente elemento: las conductas impulsivas producto de emociones intensas.
“Entonces, tenemos una transformación del cerebro, una necesidad de una nueva identidad, de formar parte y de emociones muy intensas que llevan a conductas impulsivas”, añadió Salerno.
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Respecto al papel que juegan las redes sociales, expresó que estas plataformas dan la sensación de que lo que uno hace no tiene consecuencias.
“Ante la impulsividad, producto de la descarga de dopamina que se experimenta ante el consumo de pantalla, hace que muchas conductas adolescentes sean sumamente temerarias sin tener la capacidad de anticipar las consecuencias de sus acciones”, subrayó.
También, consideró que se pueden prevenir situaciones o hechos de violencia, desde ese espacio de escucha, de afectividad y de empatía.
Igualmente, resaltó la necesidad de fomentar espacios de reflexión entre maestros y los padres de familia. “Hay que volver a conectar eso que antes se decía como unidad educativa”, manifestó.
En este aspecto, reconoció que existe una serie de factores que provocan ese distanciamiento entre padres y docentes, pero enfatizó en la importancia del trabajo en equipo.
Salerno analizó la situación de los colegios y, en general, describió que nuestro sistema educativo necesita más acompañamiento en salud mental.
“Nuestra sociedad en general también necesita más acompañamiento en salud mental. En términos concretos, necesitamos más psicólogos, neurólogos, psiquiatras acompañando el proceso del sistema educativo en particular y de la sociedad en general”, sugirió.
A su parecer, es sumamente necesario que la salud mental sea accesible a todas las personas.
Sobre el rol del docente, describió que es “simplemente un instructor de materias”, que se trata de alguien que debe establecer el vínculo con el adolescente, que necesita un espacio donde se vincule desde lo emocional con el educador, ya que muchas veces el joven ya no encuentra eso en su familia.