30 may. 2026

Pobladores de Zolabarrieta repudian el cultivo de soja en zona poblada

Denuncian desmontes con máquinas pesadas atentando contra el medioambiente para cultivar soja. Temen cierre de escuelas y migración, como se dio en otros distritos de San Pedro del Ycuamandyyú.

Repetir historia.   El año pasado, varias escuelas cerraron en  Tacuatí y ese es el temor.

Repetir historia. El año pasado, varias escuelas cerraron en Tacuatí y ese es el temor.

Carlos Aquino
SAN PEDRO

Pobladores, docentes, alumnos de la escuela y el colegio de la compañía Zolabarrieta del distrito de San Pedro de Ycuamandiyú, se manifestaron para repudiar el cultivo de soja en medio de la población y cerca de instituciones educativas.

Según los manifestantes en diferentes compañías se preparan hectáreas de tierras, donde se realizan desmontes con máquinas pesadas atentando contra el medioambiente para preparar terrenos, supuestamente para cultivar soja.

Además indicaron que si no se frenan, afectarán los productos agrotóxicos a todos los pobladores de la zona, sobre todo a los alumnos de escuelas y colegios muy próximos al lugar donde se preparan terrenos para el cultivo a gran escala.

Pedido. Los manifestantes pidieron la intervención de las autoridades correspondientes para frenar la expansión del cultivo de soja en el lugar, incluso este martes presentaron la denuncia en la Fiscalía en la unidad especializada del Medio Ambiente de San Pedro a cargo del fiscal Néstor Narváez. Este último estuvo en el lugar junto a técnicos de Infona para levantar los datos.

El representante del Ministerio Público expresó que la Comisión del lugar presentó la denuncia y en base a eso, y con orden de allanamiento, ingresaron al lugar donde se puede ver que efectivamente se está preparando el terreno para cultivo, “una vez que reciba el informe de los técnicos vamos a convocar al propietario”, expresó Narváez.

Antecedentes. En agosto del año pasado, al menos siete instituciones educativas de la zona de Tacuatí, San Pedro, fueron abandonadas por la migración de las familias y tuvieron que cerrarse por la escasa cantidad de estudiantes. Es que las instituciones estaban rodeadas de cultivos de soja, y las familias se vieron obligadas a vender sus parcelas para el mismo fin, al mejor postor; como en el caso de la ex escuela Toro Ñu, de la localidad del mismo nombre.

La escuela Santa Rosa, de Castillo Cué, también en Tacuatí, corrió la misma suerte: fue abandonada.

Una vez que las escuelas quedan con menos de 10 alumnos se cierran. Docentes y estudiantes son reubicados a otros centros educativos.

La pobreza extrema, falta de asistencia y apoyo a la agricultura familiar son motivos que obligan al desarraigo.

Los bosques van desapareciendo en el sitio, reemplazados por el monocultivo de soja, trigo o maíz; sin respetar siquiera las normas ambientales, como dejar una franja de protección de 50 metros de distancia de caminos vecinales poblados para la aplicación de plaguicidas, según la Ley 3742 de la Senave.