Por Juan José Brull
PILAR
La capital de Ñeembucú, Pilar, expone el encanto de un rico patrimonio arquitectónico; algunos vestigios de la época de la colonia, otros del siglo XIX. Con la llegada de los italianos a la ciudad, estos dejaron su impronta con construcciones que se reflejan al pasear por sus calles.
En Pilar, hay aproximadamente 40 viviendas catalogadas por la Municipalidad y la Facultad de Arquitectura de la UNA como patrimonios culturales (arquitectónicos, históricos, artísticos y urbanísticos) durante el periodo 2002-2006, según el arquitecto Alberto Ríos, encargado del trabajo de catalogación de las viviendas.
El experto indicó que “todas tienen una historia que contar y personalidades que habitaron las casas”. Por eso fueron valuadas y valoradas y se establecieron en la Ordenanza Nº 134/2006 los niveles de intervención dentro de las mismas, para mantenerlas como memorias vivas de un tiempo histórico.
Un ejemplo es el edificio construido en 1854 y ubicado sobre la calle 14 de Mayo Nº 766. El mismo mantiene el estilo de las viviendas características del Virreinato del Río de la Plata. La casona pilarense posee una robusta estructura, en la que se combinan elementos naturales como el estaqueo y ladrillos de adobe.
Sufrió el embate de dos grandes inundaciones, en 1904 y en 1983. En la histórica crecida, el agua llegó a penetrar en las bases, provocando el derrumbe de parte de la casa, que fue reconstruida, cuidando todos los detalles que la caracterizaban originalmente.
Lida Alonso de Granada, propietaria, señaló que se mantienen algunos objetos antiguos en la casa, pero varios de ellos se perdieron durante la gran inundación del 83. Una de las peculiaridades de la construcción es la puerta esquinera, típica de las casas de las colonias españolas asentadas en el Perú.
Los turistas pueden disfrutar en Pilar de un paseo por los sitios históricos de la ciudad.
Una opción es el Museo Cabildo de Pilar, donde se encuentran expuestas algunas piezas de gran valor histórico que pertenecieron al mariscal López, utensilios, herramientas y armas que se usaron durante la Guerra contra la Triple Alianza y objetos que datan incluso de la época en que gobernaba el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia.
Igualmente se puede apreciar el arte sacro, imágenes de la época de los jesuitas. La arquitectura de la cuidad está fuertemente marcada por la influencia de los inmigrantes italianos. Lo muestra el emblemático edificio del Banco Nacional de Fomento, construido por el italiano Pilade Valoriani, a comienzos del siglo pasado.
