¿Acaso José explotó bombas cuando Jesús nació? El arsenal de petardos que suele detonarse en las últimas semanas de diciembre puede ser una explosión de júbilo desmedido. Sin embargo, esto afecta a otras personas.
Desde hace unos años, la Asociación Paraguaya de Padres y/o Tutores de Personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA Py) lleva adelante la campaña “Más luces, menos ruido”.
La iniciativa tiene como finalidad concienciar a la ciudadanía sobre los riesgos del uso de pirotecnia sonora.
Entre esos riesgos están las quemaduras y otras afectaciones que pueden verse en el cuerpo de quien los manipula o están cerca.
Pero sobre todo afecta a otras poblaciones. Entre ellos los niños con TEA. Ellos pueden experimentar miedo, ansiedad y sobrecarga sensorial y desregulación emocional por hipersensibilidad auditiva.
También en el grupo de los afectados están los bebés, cuyo sistema auditivo aún está en desarrollo, las personas mayores, especialmente aquellas con condiciones cardiacas o deterioro cognitivo.
El llamado a la conciencia para evitar que las detonaciones sigan molestando no solo va para cuidar a los humanos. También las mascotas sufren en estos días.
Como los animales domésticos poseen mayor sensibilidad al sonido, pueden sufrir estrés, desorientación y reacciones físicas adversas.
Desde el Ministerio de Salud instan a la ciudadanía a asumir un compromiso colectivo, adoptando prácticas que protejan a quienes pueden verse afectados. Puede contribuir optando por alternativas silenciosas o visuales.