Importadores y vendedores del Mercado de Abasto plantearon la posibilidad de extender los permisos de importación de tomate otorgados por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), argumentando que la medida permitió reducir de manera significativa el precio del producto y reactivar las ventas.
Desde la cartera estatal, sin embargo, señalaron que primero se debe comercializar el volumen disponible en depósitos y que se realizará un monitoreo permanente del mercado antes de tomar nuevas decisiones.
El Gobierno había concedido 40 permisos de importación, mediante los cuales ya ingresaron al país alrededor de 1.440.000 kilos de tomate provenientes de Argentina. La medida se adoptó como estrategia temporal para enfrentar el fuerte incremento de precios registrado semanas atrás.
Según los comerciantes, la importación permitió una reducción de alrededor del 50% en el precio del tomate, que actualmente se comercializa entre G. 10.000 y G. 12.000 por kilo. En su punto más alto, el producto llegó a venderse hasta G. 22.500 por kilo, lo que afectó fuertemente el consumo.
Vendedores del Mercado de Abasto señalaron que la baja de precios generó una recuperación en la demanda. Una comerciante indicó que actualmente vuelve a vender entre 60 y 70 kilos de tomate por día, mientras que durante el periodo de precios elevados apenas alcanzaba 20 kilos diarios.
“Cuando el tomate estaba por las nubes, la gente llevaba menos. El que compraba cinco kilos llevaba tres, el que llevaba dos kilos compraba uno. Ahora las ventas se están normalizando”, comentó la comerciante, quien consideró importante que continúe la importación para evitar que el precio vuelva a dispararse.
Asimismo, explicó que el tomate es uno de los productos más consumidos por las familias paraguayas y por pequeños negocios gastronómicos, como lomiterías y hamburgueserías, que se vieron afectados por los precios altos.
Monitoreo. Desde el MAG, su titular, Carlos Giménez, sostuvo que no se prevé una ampliación inmediata de los permisos, ya que existe suficiente producto importado en depósitos y también producción nacional disponible.
Giménez afirmó que el Gobierno mantiene un seguimiento permanente del comportamiento del mercado y que se analizarán nuevas medidas solo si se registran nuevamente subas importantes. “Tenemos un volumen de producción que cubre la demanda. A los importadores siempre les decimos que vamos a estar monitoreando la situación. Ellos presagian desabastecimiento, pero eso nunca ocurrió”, señaló.
Tras la importación, el precio del tomate no supera los G. 12.000 por kilo, y las autoridades aseguran que controlarán la evolución del mercado para evitar que el producto vuelva a rebasar los G. 20.000 por kilo, como ocurrió semanas atrás.