El presidente Santiago Peña se hizo presente este fin de semana en la calle Palma del Centro Histórico de Asunción (CHA), donde la Feria Palmear volvió a cobrar vida gracias a una iniciativa de la primera dama, Leticia Ocampos de Peña. Lejos de la agenda oficial, el mandatario se mezcló entre compatriotas y turistas extranjeros con un perfil deliberadamente bajo aunque bien custodiado.
“Yo soy un turista más, yo no vengo a controlar, y como tal vengo a compartir y a ver un poco este trabajo de Leti”, dijo Peña a la Redacción de ÚH en plena vía pública. El jefe de Estado se mostró visiblemente emocionado al ver la afluencia de público en el espacio revitalizado, y atribuyó todo el mérito a su esposa.
La Feria Palmear, que reinició este año, forma parte de un proyecto más amplio de recuperación del Centro Histórico de Asunción que Leticia Ocampos de Peña comenzó a gestar desde el 15 de agosto, fecha de asunción del actual gobierno.
La primera dama, arquitecta de profesión, impulsó el soterramiento del cableado, la peatonalización y la reactivación de espacios emblemáticos, entre ellos el antiguo predio de la Aduana, hoy reconvertido en centro cultural.
Consultado sobre el origen de la iniciativa, el presidente reveló que tiene raíces profundamente personales. Leticia nació en el barrio Loma San Jerónimo y creció vinculada al centro histórico, especialmente a través de su abuela, conocida como Muñeca –cuyo apellido completo era Garcete de Villate–, quien vivía en esa zona y fue, según Peña, “como una segunda mamá” para la primera dama.
“Muchos de los padres y los abuelos tenían la memoria fresca de la década de los 60, los 70, los 80, de lo que era venir a Palmear”, señaló el mandatario. Para Peña, el proyecto no es solo urbanístico sino también cultural: una respuesta a la añoranza colectiva de una generación que vio declinar ese espacio público.
La presencia del presidente en la calle Palma sin protocolo ni corte de tránsito llamó la atención de transeúntes y comerciantes. Peña conversó brevemente con ÚH, saludó a la gente y continuó su recorrido sin mayores formalismos, en una imagen inusual para la figura del Ejecutivo paraguayo.