El partido quedó interrumpido debido a enfrentamientos en la gradería norte entre hinchas azulgranas y agentes de la Policía Nacional, lo que generó preocupación en distintos sectores de la sociedad.
A través de un comunicado, la Pastoral del Deporte manifiesta su “profundo pesar como Iglesia” ante lo ocurrido y llamó a reflexionar sobre el verdadero sentido del deporte.
En el texto, se subraya que “el deporte, y en particular el fútbol, es un espacio privilegiado de encuentro, de formación humana y de fraternidad”.
Asimismo, recuerda las palabras del papa Francisco, que destaca que el fútbol “debe ayudar a crecer en valores, a compartir con otros y a construir comunidad”.
Advierten que la violencia rompe ese propósito esencial.
“Rechazamos firmemente toda forma de violencia, agresión o desorden que contradiga el espíritu genuino del deporte y que hiere la convivencia social”, resalta el pronunciamiento.
En esa línea, señala que este tipo de situaciones no solo afectan el desarrollo de los partidos, sino que también debilitan los valores que el deporte debe promover.
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La Pastoral hizo un llamado a todos los jugadores, dirigentes, hinchas y familias a comprometerse con una cultura de respeto y convivencia pacífica.
“Debe animarnos a competir con nobleza, a respetarnos mutuamente y a vivir la alegría del encuentro, reconociendo en el otro a un hermano y no a un enemigo”, expresa el documento.
Finalmente, insisten en la necesidad de transformar los escenarios deportivos.
“Que los estadios y canchas de nuestro país dejen de ser escenarios de división y violencia para transformarse en espacios para alegría del encuentro”.
El comunicado hace un llamado a que el deporte siga siendo un camino para construir paz, unidad y valores en la sociedad paraguaya.