Sociales

Parte el doctor Bracho dejando un gran legado

 Ayer falleció el fundador de la Cruzada Mundial de la Amistad, el querido y respetado doctor Artemio Bracho. Hoy recordamos con gratitud al creador del Día Mundial de la Amistad.

Clarisa Enciso

La amistad es la esperanza para la humanidad. Es capaz de unir a las personas por sobre todas las diferencias políticas, religiosas y de nacionalidad. Este es el mensaje que don Artemio Bracho llevó como lema desde 1958 en Puerto Pinasco.

Nació en la ciudad de Quiindy, el 8 de octubre de 1924. Sus padres fueron Narciso Bracho y Teresa de Jesús Arbo. Egresó en 1951 de la Facultad de Ciencias Médicas de Asunción como médico. En el año 1952 contrajo nupcias con la doctora Nélida Aquino y juntos ejercen la medicina rural durante 15 años en el Chaco paraguayo: Puerto Casado y Puerto Pinasco, correspondiendo al doctor Bracho ejercer la Dirección de la Unidad Sanitaria del Instituto de Previsión Social (IPS). Desde 1971 a 1998 ejerció como médico militar asimilado en el Ministerio de Defensa Nacional y el Hospital Militar Central, habiéndose retirado como coronel de la Nación. Es padre de seis hijos y casi 30 nietos y bisnietos.

“Era una persona maravillosa pregonando en cada rincón valores y buen ejemplo”, menciona su primera nieta Susana Bracho.

“Nuestra historia de amor comienza desde el vientre de mi madre, cuando supo de la llegada de su primera nieta, naciendo un amor como pocos. Tuve el privilegio de compartir con él cada etapa de mi vida, convirtiéndose en mi segundo padre y la persona que más amor me dio en la vida. Él es un ORGULLO nacional”, refiere.

CRUZADA DE LA AMISTAD

El 20 de junio de 1958 funda en Puerto Pinasco, en compañía de Horacio Maymi, gerente de la empresa International Product Corporation; Orlando Troncoso, contador general; Kurt Singer, secretario; Víctor Alfonso Rolón, juez de Paz, y capitán Carlos Riva, presidente del Club Social, con la inspiración del Día del Árbol (19 de junio) la Cruzada Mundial de la Amistad. Desde el comienzo, Ramón Artemio Bracho ejerció la presidencia de la entidad, logrando paulatinamente la consagración de la Cruzada a través de los años, con magníficas, extraordinarias e inolvidables celebraciones llevadas a cabo en la ciudad de Puerto Pinasco, siempre en la última semana completa del mes de julio.

Dentro de las celebraciones ocuparon siempre un lugar preferencial las siguientes actividades: la visita a las cárceles, enfermos de hospitales, visitas a instituciones educativas, actos emotivos en distintas entidades sociales y deportivas, y lo más significativo y resaltante, numerosos casos de reconciliación entre personas distanciadas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 3 de mayo de 2011, estableció el 30 de julio como Día Internacional de la Amistad, en sesión plenaria y aprobado por consenso de 193 Estados Miembros con Resolución A/65/L.72.

“El sueño de lograr que el Día Mundial de la Amistad sea reconocido a nivel mundial fue su vitamina por más de cincuenta años, hasta que en el año 2011 vio ese sueño hecho realidad con la promulgación de la ONU”, indicó Susana.

UNA LUZ

Ayer, luego de un deterioro de salud que traía consigo el doctor Bracho partió al reino celestial para seguir brillando en el firmamento. Con 96 años y una vida plena de satisfacciones, dejó un legado en vida que será muy difícil de olvidar. Como padre fue ejemplar; como esposo, un caballero; como amigo, incondicional, y como médico puso todo el corazón.

“Era un padre ejemplar, amigo, líder. Como padre yo que estuve con él todo el tiempo aprendí mil cosas, me enseñó mucha fortaleza, a manejar mis sentimientos en momentos, me aconsejaba mucho, me alentaba que es lo más importante, cuando me sentía abatida él estaba siempre”, menciona Patricia Raquel Bracho hija del doctor Bracho.

Para Patricia, su padre fue un modelo a seguir y todo un orgullo. Una persona positiva, a pesar de los malos ratos, siempre con una palabra de aliento para quienes lo rodearon: “Vibraba y disfrutaba de todo. Su hogar y su Cruzada Mundial de la Amistad lo eran todo para él”, indica.

Hincha del club Olimpia, disfrutó en vida de todos los partidos, los domingos eran para la familia y una excusa para saborear un rico almuerzo con sus seres queridos. “Le gustaba la familia, el respeto, la cordialidad, los valores, siempre los resaltaba”, añade y agrega que además en casa era un modelo a seguir, abuelo indescriptible, un hombre en mayúsculas, sencillo e intachable. “Siempre estaba mimando a mamá desde lo más profundo de su corazón, era todo un caballero, íntegro, atento en todos los sentidos, en detalles y sentimientos. Disfrutaba de todo lo que tenía, era una persona muy agradecida con la vida y con la gente”, sentenció.



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