La paraguaya, su marido y otras dos amigas se alojaron en una cabaña ecológica ubicada en la playa Escondida, en Esmeralda.
Fue en ese lugar donde sintieron el temblor y el movimiento del suelo. “Era algo raro”, expresó Marisol Díaz.
Los turistas se quedaron sin comunicación alguna y sin energía eléctrica por varias horas, por lo que tampoco tenían información sobre lo que estaba sucediendo.
Marisol Díaz y sus amigos salieron ilesos y recién en la mañana de ayer supieron de la gravedad de la situación.
Recordó que la cabaña es de madera y empezó a hacer mucho ruido, ella se quedó paralizada, sin poder hacer nada. Uno de sus acompañantes debió gritarle para que reaccionara y saliera de la estructura.
La Embajada paraguaya en Quito informó que se pusieron en contacto con las autoridades ecuatorianas y que no había reportes de paraguayos muertos o heridos.
No obstante, declararon en guardia permanente y habilitaron los siguientes teléfonos de la Embajada: (593) 98 62 47 567 (emergencias); (593 2) 290 90 05/6, y (593) 99 77 37 060, para que se puedan recabar datos.