23 abr. 2024

Paraguay irá ante Corte IDH por encubrir a asesinos de Santiago

El Estado paraguayo deberá comparecer en un juicio internacional por no haber hecho justicia. En el expediente se habla de la complicidad de Andrés Rodríguez con Fahd Yamil.

Andrés Colmán Gutiérrez

@andrescolman

Ya está decidido. En un año o poco más, los representantes del Estado paraguayo deberán comparecer ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), para responder por las acusaciones de violar derechos internacionales, al no haber hecho justicia en el caso del asesinato del periodista Santiago Leguizamón, ocurrido el 26 de abril de 1991, Día del Periodista Paraguayo, crimen que en la fecha cumple 30 años de impunidad.

“Es un largo proceso que está llegando a su definición, en el cual tuvimos que recurrir a un organismo internacional, porque en nuestro país no se ha hecho justicia. Por el contrario, aquí las autoridades fueron cómplices de los asesinos”, destaca el abogado Dante Leguizamón, hijo del comunicador asesinado hace tres décadas en Pedro Juan Caballero, considerado el primer mártir del periodismo paraguayo.

La presentación se realizó en enero del 2007 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), primero con auspicios de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), proseguida por Ani Morra viuda de Leguizamón y sus hijos, con respaldo del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), el Foro de Periodistas Paraguayo (Fopep), Voces Paraguay, entre otras organizaciones.

ADMISIBILIDAD

Tras años en que se analizaron las distintas versiones, incluyendo las de las autoridades paraguayas, en abril del 2016 la CIDH consideró “admisible” la demanda de la familia Leguizamón, pasando el expediente a la Corte IDH, para procesar al Estado por la presunta violación de cinco artículos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, específicamente los derechos a la vida y a la libertad de expresión del periodista asesinado, al igual que el derecho a la justicia, a la protección judicial y la protección ante las persecuciones y malos tratos que sufrieron los familiares tras el crimen.

En el extenso informe de la CIDH se incluyen los detalles del caso expuesto por Ani Morra como peticionaria. Relata que, en marzo de 1991, Santiago publicó una serie de reportajes sobre el hampa en Pedro Juan, revelando la responsabilidad en negocios vinculados al contrabando, narcotráfico y corrupción de un empresario conocido bajo el apelativo El Turco, en clara alusión al actualmente detenido capo Fahd Yamil Georges.

COMPLICIDAD

En su presentación, Ani Morra destaca que las investigaciones y reportajes de su marido “dejaban entrever una presunta complicidad entre los capos de crimen y el gobierno del presidente Andrés Rodríguez”, indicando que existen indicios de “la responsabilidad intelectual por parte de empresarios locales y del presidente de la República de la época, Andrés Rodríguez”, en el asesinato.

El informe también indica que “el periodista tenía en su posesión una foto comprometedora, en la que posaban ‘el jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, con El Turco y el presidente Rodríguez. (Ani Morra) afirmó que Santiago Leguizamón iba a revelar la foto, al igual que otros documentos comprometedores. Alegó que, tras su muerte, no se encontraron la foto ni los documentos”.

RECLAMOS

En sus requerimientos ante la CIDH, la familia Leguizamón solicitará que el caso del periodista asesinado no quede en la impunidad, que el Estado paraguayo se comprometa a garantizar mejores medidas de seguridad para el ejercicio del periodismo en el país, que cumpla medidas de reparación ante los daños sufridos por la familia y que sea creada una comisión de verdad y justicia para esclarecer los 19 casos de periodistas asesinados tras la caída de la dictadura y revelar a quienes ordenaron sus muertes.

Como detalle llamativo, en octubre del 2015, el anterior gobierno de Horacio Cartes propuso un “arreglo amistoso”, para no tener que llegar al proceso ante la Corte IDH, pero los miembros de la familia lo rechazaron.

“Hay datos muy conocidos de que la persona que ocupaba la presidencia mantuvo vínculos estrechos con Fahd Yamil y era parte del mismo grupo que aparece ligado al asesinato de Santiago. No podíamos llegar a ningún arreglo amistoso en esas condiciones”, explica Dante Leguizamón.