No es la primera vez que un organismo internacional se refiere al caso específico de Paraguay. El Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2010 ya había emitido un exhaustivo análisis y posteriormente en algunos de sus informes anuales se volvió a referir al tema.
No es poco relevante que organismos de índole económica y que tienen énfasis en la promoción de condiciones para la globalización señalen que Paraguay tiene espacio para aumentar sus impuestos y mejorar su desempeño económico. El discurso interno de quienes no están de acuerdo con mejorar las recaudaciones elevando las tasas es que esto reduciría la competitividad internacional y crearía desincentivos a la producción.
A nivel internacional, además, la centralidad del producto interno bruto como indicador de éxito quedó perimida 30 años atrás, pasando a ser importantes otros indicadores en la evaluación del desempeño económico. En nuestro país, parece que no pasan el tiempo ni los avances intelectuales, ya que desde las propias autoridades económicas no pueden superar esta visión limitada y se sientan sobre los laureles del crecimiento económico.
Sin recursos humanos con capacidad para desarrollar emprendimientos productivos y emplearse en ocupaciones dinámicas y de alto rendimiento, el desarrollo será inviable e incluso el crecimiento a largo plazo.
Lo anterior no solo requiere mejoras sustanciales en educación y salud como los principales determinantes de la acumulación del capital humano, sino también inversión en la agricultura familiar, en la calidad de los servicios públicos, en la expansión de la oferta de productos financieros accesibles a las micro, pequeñas y medianas empresas, entre otras acciones que requieren recursos públicos.
Paraguay no puede depender indefinidamente del endeudamiento ni de las transferencias de las entidades binacionales, debe contar con recursos de largo plazo que garanticen el financiamiento de sus políticas y reduzcan la dependencia de factores externos.
El Banco Mundial, además de evidenciar cuantitativamente la dimensión del problema, presenta una serie de opciones de políticas tendientes a mejorar la eficiencia y equidad del sistema tributario paraguayo.
El tamaño de la base tributaria y las bajas tasas impositivas a las rentas y ganancias son motivo de preocupación y análisis, dado que nuestro país se encuentra entre los de menor recaudación de la región. Los impuestos selectivos al consumo de alcohol y tabaco deben aumentarse. La evasión tributaria debe ser enfrentada con eficacia, yendo más allá de los discursos a los que estamos acostumbrados.
En definitiva, el planteamiento es claro. En estas condiciones, el Paraguay no podrá aspirar al desarrollo. Debemos realizar mayor esfuerzo y ello requiere mejores fuentes de financiamiento, lo que exige mejorar las recaudaciones tributarias.