La discusión sobre un eventual retiro de la vacunación contra la fiebre aftosa en Paraguay debe analizarse desde la realidad propia del país y no como una simple réplica de las decisiones adoptadas por otras naciones de la región.
Así lo sostuvo Marco Panciotto, presidente de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec), quien remarcó que cada país es soberano en materia sanitaria y debe construir su estrategia en función de sus características productivas, comerciales y geográficas.
El dirigente señaló que actualmente Argentina, Uruguay y Paraguay continúan vacunando contra la fiebre aftosa y mantienen el estatus de “libre con vacunación”, condición que les permite acceder sin restricciones a los mercados internacionales de carne vacuna y menudencias.
“Cada país debe tomar decisiones en función de su propia realidad productiva, comercial y geográfica”, afirmó Panciotto, al tiempo de advertir que Paraguay no puede compararse directamente con Brasil ni asumir automáticamente el mismo camino sanitario.
En ese sentido, explicó que Brasil posee un enorme mercado interno y exporta aproximadamente solo el 25% de su producción de carne vacuna, mientras que Paraguay exporta cerca del 75% de toda su producción. Esa diferencia, indicó, vuelve a Paraguay mucho más dependiente del comercio exterior y más vulnerable ante cualquier crisis sanitaria o eventual cierre de mercados.
Panciotto sostuvo que la discusión no debería centrarse únicamente en dejar de vacunar o no, sino principalmente en evaluar si Paraguay está realmente preparado para enfrentar una eventual reintroducción de la enfermedad sin la herramienta de la vacunación.
RIESGOS DIFERENTES. “La vacunación permitió alcanzar el excelente estatus sanitario actual del Paraguay. Dejar de vacunar expone al país a un escenario de riesgos completamente distinto”, sostuvo el dirigente de la Appec.
Según explicó Panciotto, antes de avanzar hacia cualquier modificación del esquema sanitario deben fortalecerse los sistemas de prevención, vigilancia epidemiológica, detección temprana, capacidad de respuesta sanitaria y controles fronterizos.
El titular del gremio ganadero también recordó que la fiebre aftosa continúa presente en varias regiones del mundo y que recientemente reaparecieron focos en Europa, además de persistir incertidumbres sanitarias en algunas zonas de América del Sur.
“Tampoco es correcto afirmar categóricamente que el riesgo ya desapareció del continente”, afirmó, recordando que el último caso sudamericano se registró en Colombia en 2018 y que aún existen dudas sanitarias en Venezuela.
Además, reveló que un estudio económico elaborado para Appec, la Asociación Rural del Paraguay (ARP) y el Consorcio de Ganaderos para Experimentación Agropecuaria (CEA) estima que un eventual brote sanitario podría ocasionar pérdidas superiores a USD 1.100 millones para Paraguay, considerando impactos directos, indirectos y dinámicos sobre toda la cadena cárnica y financiera.
El dirigente remarcó que actualmente el sistema de vacunación es financiado y ejecutado principalmente por los propios productores, quienes, según dijo, continúan respaldando mayoritariamente la continuidad de la inmunización debido a los elevados riesgos económicos y sanitarios.
Afirmó que la postura de los productores es clara: antes de hablar de fechas concretas para eliminar la vacunación, Paraguay debe garantizar una preparación integral de todo el sistema sanitario nacional.
Eso incluye, según enumeró: fortalecer el servicio veterinario oficial, mejorar la capacidad de respuesta rápida, reforzar los controles fronterizos, disponer de fondos de contingencia y asegurar una adecuada coordinación institucional ante eventuales emergencias sanitarias.
MESA NEGOCIADORA. Respecto a las conversaciones con el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), Panciotto indicó que siguen desarrollándose dentro de una mesa interinstitucional entre los sectores público y privado.
Panciotto señaló que la posición del sector productivo no es rechazar definitivamente un eventual proceso de retiro de vacunación, sino avanzar de manera responsable, gradual y con preparación suficiente.
En cuanto a los plazos, recordó que Senacsa mencionó recientemente el horizonte de 2030 como referencia para evaluar la situación. Desde el sector productivo consideran razonable continuar vacunando hasta entonces mientras se fortalecen todas las capacidades necesarias del sistema sanitario nacional.
Por último, insistió en que Paraguay debe actuar con prudencia y visión de largo plazo, considerando que la carne representa uno de los principales generadores de divisas del país. “La prudencia sanitaria también es prudencia económica”, concluyó.
- USD 1.100 millones puede llegar a perder Paraguay en caso de que se produzca un rebrote de la aftosa.